classic que puso el iggy, leerlo me da una depresión de la hostia
Citar:
09/07/2011
Esposas veraniegas
Almuerzo los dos solos. Tu mujer empieza a hablarte: «Claro, como ayer saliste con tus amigos y llegaste a las tantas, hoy hemos perdido la mañana y fíjate la hora que es y todavía no hemos bajado a la playa. No sé de qué nos sirve estar de vacaciones si nos vemos menos que cuando trabajas. Y ahora iremos a la playa, te pondrás a leer y no me harás ni caso. Ni puñetero caso.
Siempre es lo mismo. No vienes nunca a bañarte conmigo, farfullas cuando te pido que me pongas crema y cuando te dignas a ponérmela siempre es con cara de asco. Todo lo que sabes hacer es irte al chiringuito a tomar cervezas. Mira la barriga que se te está poniendo ¿No te has visto? ¿No te da vergüenza? ¿No has pensado en que me gustaría poder presumir de marido y que así es imposible? No sé ni por qué te lo pregunto. Tú nunca piensas en mí.
Porque a ver, ¿te gustaría que me pusiera como tú? Oye, me sería muy fácil. Me sería facilísimo. ¿O es que te piensas que no tengo hambre?, ¿O es que te piensas que no me gusta el vino? Estás muy equivocado, si lo piensas: comer y beber me gusta igual que a ti, pero yo soy mucho más responsable. Responsable con mi salud, responsable contigo, para no acabar dándote asco, y responsable con las niñas, para que puedan tener madre durante muchos años. Pero tú, tú sólo piensas en comer. En comer y en beber. Hasta que revientes. Me dijiste que teníamos que ahorrar y que no podíamos irnos una semana al Caribe, con la ilusión que tú sabías que me hace este viaje; pero yo no veo que ahorremos por ninguna parte.
Venga mejillones, venga gambas, venga vino blanco, venga gintónics por la tarde con los amigotes. Te gastas el mismo dinero que habría costado el viaje y aquí estamos, como cada año, en Alicante. Y mira, si como mínimo acompañaras a las niñas a la clase de vela, todavía me demostrarías que tienes algún interés por algo. Pero nada. Sólo te interesa estar bien tú mismo. Tengo que cargar yo sola con todo y estoy harta.
Harta. Harta de ti y de que siempre parezca como que no estás. La verdad, no sé por qué alquilamos este apartamento si todos los días te levantas a las 12, lees la prensa, bajas a comprar el pan y ya; y el resto del tiempo lo único que sabes hacer es repanchingarte en la butaca, mirar la tele y no hacer nada. No te entiendo, no entiendo cómo puedes pasártelo bien sin hacer nada.
Y lo que tampoco entiendo es por qué te has puesto así cuando te he dicho que van a venir mis padres a pasar unos días. Ya sabes que a ellos les encanta estar con las niñas y que las niñas adoran a sus abuelos. No sé por qué siempre tienes que ser tan desagradable.
Total, ¿qué te cuesta? Mi madre cocina estupendamente y mi padre no se mete con nadie. No sabes disfrutar de lo que tienes. Todo el día te quejas, eres un amargado.
Pero tú mismo, a mí me da igual.
A las niñas no les da igual, porque no son tontas y lo notan, notan que no te interesas por ellas, y aunque no dicen nada yo sé que a veces están tristes por ello. ¿No las ves tristes a veces? ¿Qué vas a ver? Si no te fijas en nada.
¿Y bien? ¿No dices nada? ¿No tienes nada que decir? Es que no puedo, no puedo soportarte. Vete a la mierda, de verdad».
«Voy al baño. De postre, pídeme un helado»