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Para aligerar otros hilos de los off-topics, y porque me interesa el tema, abro aquí un hilo dedicado a esa disciplina milenaria que jamás ha conseguido pasar un test de doble ciego ni ha hecho una predicción mínimamente exacta, si exceptuamos las escasas veces en las que la realidad simplemente coincide con ella, igual que las horas del día coinciden dos veces al día con la hora que marca un reloj averiado.
A todos los magufos les mola encadenar su particular campo de "estudio" con alguna tradición milenaria. Como si el hecho de que una tontería se lleve repitiendo desde hace mucho tiempo le de mayor credibilidad. En el caso de la astrología a los estafadores les gusta remontarse a los antiguos asirios, babilonios y egipcios, y desde ellos, a griegos y romanos, hasta llegar a la edad de oro de la astrología, la edad media, Esa época en la que la razón brillaba por su ausencia. Bueno, vale. Asirios, babilonios y egipcios hicieron una gran labor cartografiando la noche. En realidad muchos de sus sacerdotes, con más tiempo libre que líbido, pasaban noche tras noche anotando las posiciones de los astros, impelidos por la realidad de que había mucha más regularidad en los cielos que sobre la tierra. Así desarrollaron calendarios que les permitían saber que, por ejemplo, cuando la estrella Sirio aparecía por el horizonte venían las inundaciones del Nilo, con lo cual llegaba el momento de ponerse a currar al servicio del faraón de turno en alguna de sus calatravadas. Para ser exactos, ya las tribus neolíticas comenzaron a elaborar calendarios que les ayudaban a programar los periodos de siembra y cosecha, así como a predecir los movimientos de las especies migratorias que podían suponer un valiosísimo complemento a la dieta. El momento patético vino cuando alguien desarrolló la absurda tesis de que los astros también influían en el comportamiento humano, y que permitían augurar el futuro. Pero tranquilos, nadie se tomó nunca muy en serio a los astrólogos. Hasta los mismos romanos, que asumían como propia cualquier deidad que se pusiese de moda y eran incapaces de ir a la letrina sin consultar antes a los dioses lares y destripar un par de palomas, tenían la astrología por un sacacuartos para ignorantes. Y así siguieron las cosas durante la edad media, hasta que llegó Copérnico. Bueno, a los astrólogos les importó un carajo Copernico. Sus teorías no variaron un ápice pese a que Copernico cambió de sitio todo el sistema solar. Total, dado que todo era paja, poco importaba si el centro del sistema lo ocupaba la tierra o lo ocupaba el sol. Si seguimos avanzando en la historia nos encontramos con que grandes figuras de la astronomía, como Tycho Brahe o su colaborador Kepler, se servían de la astrología para vaciar las bolsas de los incautos con más dinero que sentido común. Hasta tal punto lo tenían claro que fue entonces cuando surgió la distinción entre astrónomo y astrólogo. Tras estos hitos científicos llegamos a Newton, que tenía una pedrada importante en la cabeza. Pero mayor era la pedrada que tenían los astrólogos, que por fin se vieron obligados a hacer cambios en sus pamemas según se iban descubriendo nuevos planetas. Porque si resulta que el Sol, la luna, mercurio, venus, marte, júpiter y saturno influyen en el mundo terrestre, también tendrían que influir los nuevos urano y neptuno. Lo curioso es que ningún astrólogo se dió cuenta de que algo no cuadraba durante miles de años, hasta que llegaron los astrónomos con sus novedades científicas. A Copernico y a Galileo les bastó con observar las órbitas planetarias aparentes para ver que algo iba mal con el modelo geocéntrico, y a Adams y a Le Verrier les bastó con comprobar que Júpiter, Saturno y Urano no se comportaban como predecían las leyes de Kepler y Newton para predecir la existencia de un nuevo planeta, Neptuno. Jamás los astrólogos consiguieron un hito semejante.
Y así cerramos este breve repaso histórico a los cielos. En posteriores post veremos que hay de verdad detrás de las cartas astrales.
_________________ Sostiene Pereira que quienes no se encuentren a gusto aquí pueden marcharse tan libremente como cuando se registraron. VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT "... da igual, seré el agua fría de la tormenta..."
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