Parte del miedo creo que viene de que las frecuencias utilizadas en WiFi, Bluetooth y redes móviles 2G, 3G, 4G son muy próximas a la que utilizan los hornos microondas, 2.45 GHz. Las ondas de un horno agitan las moléculas de agua y calientan los alimentos, o mejor dicho el líquido contenido en los alimentos, el miedo entiendo que viene de la posibilidad de freirse el cerebro con estas ondas. En realidad el pico de absorción del agua se encuentra a 20 GHz, la razón de utilizar 2.45 GHz atiende a razones prácticas, de espectro disponible. Si utilizáramos un horno a 20 GHz seguramente no conseguiríamos calentar el interior de los alimentos.
Un horno microondas tiene entre 400 y 1000W de potencia, mientras que un teléfono móvil o un WiFi tienen potencias como mucho de 100mW para un punto de acceso WiFi, una estación base de móviles puede tener entre 10 y 50 W.
Puede ser peligroso ponerse justo delante de una estación base pero el riesgo de un teléfono es mínimo, dicho esto yo no recomendaría estar todo el día con el teléfono en la oreja, pero creo que el riesgo no es demasiado grande.
