Personalmente después de leer a Lennox y algo de Plantinga, que por lo visto son como de los defensores más jevis del Padre Todopoderoso versión católica-protestante en la actualidad (y aunque me gustó el libro de Lennox, me pareció muy ingenioso a ratos, no parece un mal tío, pasé un buen rato traduciéndolo y me interesé por cuestiones científicas de la que no tenía ni la más puta idea y que ahora por lo menos medio me suenan)
search.php?st=0&sk=t&sd=d&keywords=%2B%22el+enterrador+de+dios%22+&start=105Pero no, no he quedado nada convencido y sigo teniendo fe en el materialismo.
Yo resumiría por qué no creo en Dios con esa frase que decía Julio Desnoyers en el famoso libro de Blasco Ibáñez, después de haber visto morir a su hijo y de presenciar los horrores de la guerra de primera mano:
"No había justicia. El mundo era producto de la casualidad".
Y por eso no creo en Dios. No por otros argumentos habituales como la contradicción de sus atributos (su libertad y su omnisciencia, la piedra que no puede levantar, etc), la falta de evidencia empírica, la explicación del aparente diseño de los seres vivos como producto de la evolución, o del universo como producto de una fluctuación cuántica en el vacío (o eso me pareció entender del libro de Krauss) sino por el tema del mal. No hay justicia y al jefe supuestamente bondadoso le importa todo una mierda. Lo demás no es definitivo, esto, me lo parece.