la Wiki, respecto de Tomas de Aquino escribió:
Existencia de Dios
La demostración de la existencia de Dios, ofrecida en una formulación sintética a través de las así llamadas "Cinco Vías" es un punto breve en la magna obra de Tomás. No obstante, su exposición es tan completa y sistemática que ha hecho sombra a Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona o Anselmo de Canterbury y se ha convertido en el modelo de la filosofía clásica respecto a éste punto.10
La Primera Vía se deduce del movimiento de los objetos. Tomás explica mediante la distinción de acto y potencia, que un mismo ente no puede mover y ser movido al momento, luego todo aquello que se mueve lo hace en virtud de otro. Se inicia, pues, una serie de motores, y esta serie no puede llevarse al infinito, porque no habría un primer motor, ni segundo (es decir, no habría comunicación de movimiento) por lo tanto debe haber un Primer Motor Inmóvil que se identifica con Dios, principio de todo.
La Segunda Vía se deduce de la causa eficiente (pues todo objeto sensible está limitado por la forma, de ahí que no sea eterno y sí causado). Se inicia, por lo tanto, una serie de causas análoga a los motores que termina en una Causa Incausada, identificada con Dios, creador de todo.
La Tercera Vía se deduce a partir de lo posible. Encontramos que las cosas pueden existir o no, que pueden pensarse como no existentes y por lo tanto son contingentes. Es imposible que las cosas sometidas a la posibilidad de no existir lleven existiendo eternamente pues en algún momento habrían de no existir. Por lo tanto debe haber un Ser Necesario que se identifica con Dios, donde esencia y existencia son una realidad.
La Cuarta Vía se deduce de la jerarquía de valores de las cosas. Encontramos que las cosas son más o menos bondadosas, nobles o veraces. Y este "más o menos" se dice en cuanto que se aproxima a lo máximo y (ya que los grados inferiores tienen su causa en algo genéricamente más perfecto) lo máximo ha de ser causa de todo lo que pertenece a tal género. La causa de la bondad y la veracidad se identifica con Dios, el Ser máximamente bueno.
La Quinta Vía se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Tomás recuerda como los cuerpos naturales, siempre o a menudo, obran intencionadamente con el fín de lo mejor, muchos incluso sin conocimiento. Llegó a decir, fiel a Aristóteles, que cada ente, como causado, debe tener un orden dado, tanto por razón de su forma (esencia) como de su existencia y, remontándonos en la serie de causas finales, esto sólo es posible si hay un Ser supremamente inteligente, que es Dios.
Dawkins escribió:
LAS “PRUEBAS” DE TOMÁS AQUINO
Las cinco “pruebas” afirmadas por Tomás Aquino en el siglo trece no prueban nada; y son fácilmente—aunque dudo en decirlo, debido a su eminencia—expuestas como vacías. Las primeras tres son simplemente formas diferentes de decir la misma cosa, y pueden ser consideradas juntas. Todas involucran una regresión infinita—la respuesta a una pregunta nace de una pregunta anterior, y así hasta el infinito.
1. El Movedor Inmóvil. Nada se mueve sin un previo movedor. Esto nos lleva a una regresión, de la cual el único escape es Dios. Algo tuvo que hacer el primer movimiento, y a ese algo nosotros lo llamamos Dios.
2. La Causa no Causada. Nada es causado por sí mismo. Todo efecto tiene una causa previa, y de nuevo, somos empujados hacia una regresión. Ésta tiene que ser terminada por una primera causa, a la cual nosotros llamamos Dios
3. El Argumento Cosmológico. Obligatoriamente, debe haber habido un tiempo cuando no existían cosas físicas. Pero; debido a que las cosas físicas existen ahora, obligatoriamente debe haber habido algo no-físico que las hizo existir, y a ese algo nosotros lo llamamos Dios.
Todos estos tres argumentos se apoyan en la idea de una regresión e invocan a Dios para terminarla. Estos argumentos hacen la totalmente no garantizada asunción de que Dios es inmune a la regresión. Aún si nos permitimos el dudoso lujo de conjurar arbitrariamente a un terminador de la regresión infinita, y le damos un nombre, simplemente porque necesitamos uno, no existe en
absoluto ninguna razón para dotar a ese terminador con cualquiera de las propiedades normalmente adscritas a Dios:
Omnipotencia, sabiduría infinita, creatividad para diseñar, por no decir nada sobre tales atributos humanos como escuchar plegarias, perdonar pecados y leer los pensamientos más íntimos.
De paso, a los lógicos no se les ha escapado notar que la sabiduría infinita y la omnipotencia son mutuamente incompatibles. Si Dios posee una sabiduría infinita, él ya debe saber que va a intervenir para cambiar el curso de la historia usando su omnipotencia. Lo que eso significa es que él no puede cambiar de idea sobre su intervención, lo que a su vez significa que no es omnipotente. Karen Owens ha capturado esta acuciosa pequeña paradoja en otra igualmente atractiva:
¿Puede el Dios de sabiduría infinita
que conoce el futuro
hallar la omnipotencia
para cambiar sus futuras ideas?
Para volver a la regresión infinita y a la futilidad de invocar a Dios para terminarla, es más parsimonioso conjurar, digamos, una singularidad como el “Big Bang”, o cualquier otro concepto físico todavía desconocido. Llamarla Dios; en el mejor de los casos, no ayuda, y en el peor, es perniciosamente engañoso. La receta sin sentido de Edward Lears para preparar cortes de
carne crumboblious, [palabra inventada] nos invita a “Obtener algunas tiras de carne; hacerlas cortar en los pedazos más pequeños posibles, y proceder entonces a cortarlos en pedacitos aún más pequeños, ocho o quizás nueve
veces más”.
Algunas regresiones sí alcanzan un terminador natural. Los científicos acostumbraban a preguntarse que sucedería si uno pudiese disectar, digamos, al oro en los pedazos más pequeños posibles. ¿Porqué no debería usted poder cortar unos de esos pequeños pedazos por la mitad para producir una aún más pequeña porción de oro? La regresión en este caso, es decisivamente terminada por el átomo. La porción más pequeña de oro es un núcleo de exactamente setenta y nueve protones y una ligeramente mayor cantidad de neutrones, atendidos por un enjambre de setenta y nueve electrones. Si uno corta al oro más allá del nivel de un solo átomo, cualquier cosa que obtenga ya no es oro. El átomo proporciona un terminador natural para los tipos de regresión como los cortes de carne crumboblious. De ninguna manera está claro que Dios proporciona un terminador natural a las regresiones de Aquino. Eso es, para ponerlo suavemente, como veremos más adelante.
Movámonos adelante en la lista de Aquino:
4. El Argumento de los Grados. Nosotros notamos que las cosas en el mundo difieren. Existen grados de, digamos, bondad y perfección. Pero nosotros juzgamos esos grados sólo al compararlos con un máximo. Los humanos pueden ser ambos, buenos y malos, así que la máxima bondad no puede estar en nosotros. En consecuencia, debe obligatoriamente existir otro máximo que establezca el estándar para la perfección, y nosotros llamamos a eso Dios.
¿Es eso un argumento? Usted podría decir también que la gente varía en hediondez pero que nosotros podemos hacer la comparación sólo en referencia a un máximo perfecto de hediondez concebible. En consecuencia obligatoriamente debe existir un ser prominentemente hediondo sin par, y nosotros lo llamamos Dios. O sustituir cualquier otra dimensión de comparación que a usted le guste, y derivar una equivalentemente conclusión fatua.
5. El Argumento Teleológico, o Argumento del Diseño. Las cosas en el mundo, especialmente las cosas vivientes, parece como si hubiesen sido diseñadas. Nada que conocemos nosotros parece diseñado a menos que haya sido diseñado. En consecuencia obligatoriamente debe haber existido un diseñador y nosotros lo llamamos Dios.
El mismo Aquino usó la analogía de una flecha moviéndose hacia un blanco, pero un moderno misil anti-aéreo atraído por el calor hubiera servido mejor para su propósito. El argumento del diseño es el único que es todavía usado regularmente, y todavía le suena a muchos como el argumento noqueador definitivo.
El joven Darwin fue impresionado por eso cuando, como estudiante de pregrado en Cambridge, lo leyó en la Teología Natural de William Paley.
Desafortunadamente para Paley, el maduro Darwin lo hizo explotar fuera del agua. Probablemente nunca ha existido una más devastadora derrota de la creencia popular mediante el astuto razonamiento que la destrucción por parte de Darwin del argumento del diseño.
Fue inesperado. Gracias a Darwin ya no es cierto que nada que conozcamos parece diseñado a menos que sea diseñado. La evolución mediante la selección natural produce un excelente simulacro del diseño, remontando prodigiosas alturas de complejidad y elegancia. Y entre esas eminencias del seudo-diseño, están los sistemas nerviosos que—entre sus más modestos
logros—manifiestan un comportamiento buscador de objetivos que, hasta en un minúsculo insecto, se parece más a un sofisticado misil atraído por el calor, que a una simple flecha hacia su blanco. Regresaré al argumento del diseño en el capítulo cuarto.
Pues a mi me parece que Dawkins, por lo menos, se ha leido la wiki. Y me parece que critica lo que Tomás postula, no lo que se le rota por la entrepierna. Ahora bien, si alguien tiene el texto literal de Tomás, podría ponerlo aquí para que veamos las diferencias.