Supongo que preguntas que por qué Paris-Match ha retirado la portada de Corinna y que cómo se ha sabido que Paris-Match tenía previsto dedicarle
otra portada a Corinna (ya lo hizo hace meses).
Para la segunda pregunta sí tengo respuesta: se sabe que Corinna iba a ser portada de Paris-Match porque así lo anunció (oficiosamente) la revista, del mismo modo que también se conocía que Corinna iba a ser portada de ¡Hola! varios días antes de aparecer porque sus responsables así lo anunciaron. Marketing. No tiene más secreto. Los medios lo avanzan y le hacen publicidad gratis.
¿Por qué la retiraron? No conozco la respuesta. Solo puedo especular: la primera dama francesa (aunque ese título no existe en Francia) trabaja en Paris-Match desde el año catapún ¿Gestiones al máximo nivel entre la casa real y la presidencia de la república gala? Otra posibilidad, que no anula necesariamente la anterior, es que la entrevista y las fotos de Paris-Match fueran las mismas que las de ¡Hola!, revista que en Francia se distribuye también. La exclusiva ya no era tal, porque Paris-Match sale más tarde. La mercancía estaba caducada.
Hay un detalle muy curioso: pese al despliegue del ¡Hola!, la entrevista NO está firmada. Eso no ocurre jamás en ese medio. Ni en ninguno que tiene una scoop.
Otro detalle muy curioso son las joyas que luce Corinna. Un reloj Audemars Piguet, el favorito de Campechano (le regaló uno al Preparao en su 40 cumpleanos y sendos a Iñaki Urdangarin y Jaime de Marichalar cuando se comprometieron con las elefantas). Luego está la pulsera de platino con 10 diamantes blancos talla esmeralda, de entre 4 y 6 quilates cada uno, y 20 baguettes de 12 quilates en total (su precio oscila entre 1,5 millones de dólares y dos millones de dólares). Los pendientes, a juego, con diamantes blancos de entre 2 y 2,5 quilates (precio orientativo: 80.000 dólares).
Como puede apreciarse en la foto inferior, Corinna tiene mucho interés en mostrar las joyas, que se vean bien y que queden bien retratadas. Incluso se cambia la pulsera de muñeca para que la luz sea óptima y los gemólogos puedan valorar con precisión el precio de la pieza, y los expertos en comunciación no verbal capten el mensaje: son regalos de Campechano, ese monarca que según Isabel San Sebastian no tiene patrimonio, pero que según Forbes sí.

Como puede apreciarse, Corinna zu Sayn-Wittgenstein es una gran experta en el pensamiento de Marshall McLuhan, pero ella va más allá. Me atrevería a decir que la filosofía de Corinna es post-mcluhaniana: el medio es el mensaje, OK, pero la gema también es el mensaje.