Abro este hijo con
espíritu Cuentáme. Supernostálgico de la muerte.
¿Os acordáis de las cosas que hacíamos cuando cuando éramos ricos? Sí, vale, lo del aeropuerto que pagarán nuestros nietos, si todo va bien, y luego hemos vendido a unos chinos por 10.000 leuros lo sabemos perfectamente porque es de actualidad. Las rotondas tampoco valen, que las sufrimos cada día. Es un hilo más de hemeroteca, de los delirios olvidados porque en algún momento hay que vaciar caché y tirar los ridículos a la basura es sano. Martirizarse con ellos, no. Así que nos perdonamos y nos reímos de lo gilipollas que fuimos (aparte de hijoputas) cuando nos creímos ricos. Por una vez que tuvimos esa suerte, que parece que no va a volver en décadas y décadas, pos que nos quiten lo bailao. Reflexionar no está demás, flajelarse sí porque no sabe pa ná y reirse de uno mismo es de lo más saludable.
La idea del hilo es hablar de las frikadas más de andar por casa ya olvidadas, absurdeces. Idas de olla. Aidadas, pajinadas y delavoguedadas de cuando la Tiera pertenecía "al viento" y ZetaPuto hacía de un acuerdo con Rusia "para follar".
Un dos tres, responda otra vez: frikadas que hacíamos cuando nos creímos ricos, como por ejemplo:
subvencionar pajas en Extremadura.
Qué sí, coño, talleres para aprender a hacerte una manola en condiciones, que la gente va por ahí dale que te pego al cacharro sin sacarle tol gustirrinín de la sustancia, o sea.