Naomi Klein tiene razón, al igual que Baudrillard. No Logo. No supersigno. El supersigno (la marca) sabemos que es peor en cuestiones esenciales, estratégicas ya para nuestra supervivencia, como la sostenibilidad y el reparto adecuado de la riqueza. Es tremendamente ineficiente en la asignación de recursos medioambientales y explotadora de recursos humanos, cuando no esclavista como
Mango en Bangladesh. También sabemos que la marca (el supersigno) no proporciona mayor calidad, salvo excepciones, es solo más cara aunque paguemos gustosos como idiotas.
Se ve que, además de saberlo, empezamos a tener conciencia real de nuestra estupidez:
¡Los ingresos publicitarios dan la espalda a los anuncios en televisión!. Oé oé oé oéeeeee.
Las marcas con una exposición elevada a la publicidad televisiva perderán probablemente cuota de mercado.Parece que algo comienza a moverse lentamente. Lo llaman la era postmarca. El regreso a la cosa. Sin intangibles que ni se ven, ni se comen ni se huelen ni se sienten. Humo. Muy contaminante y muy hijoputa.