MisterSix escribió:
Bueno, no creo que puedan hacerse afirmaciones generales sin una buena base de datos y un estudio serio, pero por mi experiencia personal (en asociaciones con un 60% o más de presencia de inmigrantes), la solidaridad entre gente de la misma clase social es muy alta independientemente del orígen o la nacionalidad de cada uno. Es muy difícil ser xenófobo o racista con una persona que se está jugando el culo por ti día sí día también.
Yo veo lo que dices tú, pero también (desgraciadamente) lo que señala Diego: fuera de ciertos sectores, no digamos ideologizados, pero sí con un cierto "empuje" especial a interrelacionarse y ver como más relevantes características económicas o de clase social que otras como origen étnico o diferencia cultural, la "teoría del contacto" (eso de que si conoces a quien es diferente te llevarás bien con él y apreciarás sus diferencias) hace aguas.
Sobre todo cuando se da el caso de contacto con grupos que llegan a una "masa crítica" en la cual el incentivo social de integración es más bien reducido (es decir, que venga un señor polinesio a vivir a un barrio étnicamente homogéneo lo hace un caso particular: probablemente se integre porque hipotéticamente vivirá rodeado de gente con una cultura establecida, si no se integra se le considerará "el loco ese de la polinesia", y poco más; pero si se produce la llegada, aunque sea paulatina de una cantidad considerable de gente de la polinesia, el incentivo para adoptar costumbres similares a las de sus vecinos, o para suavizar las que pudiesen generar conflicto o crear "desconfianza" es más reducido: pueden tener su asociación de polinesios, su bar de polinesios, sus fiestas de polinesios, etc).
Le he empezado a dar vueltas al tema a raíz de lo del Frente Nacional y también de hablar con gente metida en el rollo de cierre de los CIE, que, siendo una campaña totalmente legítima, parece atraer una cantidad inusualmente alta de payasos de nivel adquisitivo alto acomplejados por su origen o su cultura y fascinados por el exotismo de otras ("yo estoy en contra de la ablación pero no se lo puedo decir a él, tiene que entenderlo por sí mismo, y no me parecería bien que se persiguiese penalmente a una persona que comete una ablación con su hija, ahora, si la hija luego crece y quiere denunciarle entonces sí que está bien porque ha llegado a la conclusión ella", true story). Por supuesto esto no tiene por qué ser representativo de nada en absoluto y simplemente una cuestión de mala suerte, pero me ha suscitado la curiosidad, porque creo que ese acomplejamiento retroalimenta la incapacidad de este tipo de gente de comprender cosas como el ascenso del Frente Nacional y lo reducen todo a "los fachas crecen porque hacen demagogia gñe". Sin darse cuenta de que decir "todos los votantes del Frente Nacional son fachas mazo de racistas y malos no como yo que me puedo permitir ser un antirracista e ir a mis clases de danza del vientre" viene a estar en el mismo nivel de demagogia del que pueda haber utilizado Marine Le Pen.
Veo que hay además una serie de mantras que se admiten entre los multiculturalistas que, por algún extraño motivo, no piensan en dar la vuelta y comprobar que siguen siendo totalmente válidos. Por ejemplo, para hablar del hermetismo y la poca interacción de alguna comundiad étnica de inmigrantes con sus vecinos, excepto si es para recibir ayuda de ellos, dicen "es normal que la gente tienda a relacionarse con quienes comparten lengua, cultura, forma de ser, pobrecitos". El problema es que quienes lo dicen, muchas veces encajan en el grupo social de alto nivel adquisitivo que puede permitirse el cosmopolitismo de dinero, y no se dan cuenta de que la misma frase, exactamente, se puede ir aplicando, con mayor eficacia a medida que vas descendiendo a clases trabajadoras con menor nivel económico o de estabilidad laboral: la gente tiende a relacionarse a priori con más facilidad con quien ven que tienen parecido.
Y además toda su militancia a favor de la "multiculturalidad", la "diversidad que enrriquece", la "es su cultura y hay que respetarla" etc, favorece eso, puesto que enfatiza las diferencias culturales entre los grupos (en general exagerando la importancia de las "otras" culturas y no de la propia, que no reconocen como suya) en vez del nexo común de clase social o de condiciones económicas (este tema no lo enfatizan puesto que les resulta difícil percibirlo, creen que la penuria económica se basa en conspiraciones debidas a que "hay mucha gente mala racista"; no puede ser nunca una cuestión estructural del sistema socioeconómico para ellos). Como resultado, a medida que su mensaje consiga calar más en la sociedad, los trabajadores nativos van a ver menos nexos comunes con los trabajadores inmigrantes, y más nexos étnicos o culturales con gente que aún sin pertenecer a su clase social, sí que comparten con ellos su trasfondo cultural. Y lo mismo con los trabajadores inmigrantes (caso paradigmático, creer que Zidane te representa porque los dois sois moros y él es un tío muy de puta madre).