Capítulo V. Teorías rivales equivocadas o que ni siquiera están equivocadas.
Trasfondo intelectual. El salto.Desde comienzos del siglo veinte hasta finales de los setenta los marxistas tenían una
gran autoconfianza intelectual. Se consideraban heraldos del futuro, no sólo en el
desarrollo de la sociedad, sino también en el campo de las ideas. El sistema económico
que defendían parecía ganar cada vez más fuerza. Cada vez más regiones del mundo se
tomaban por movimientos revolucionarios comunistas. El marxismo tenía poder
político, éxito económico y una ciencia detrás suyo y parecía destinado a triunfar.
Pero los reveses políticos de los ochenta perjudicaron esta confianza. Un nuevo
programa económico dominaba, el neoliberalismo. Primero en Chile, después en los
países anglosajones y por último en Europa del Este políticas económicas liberales son
las que se impusieron.
La respuesta de algunos marxistas fue cambiar de chaqueta y, con el entusiasmo que
solo tiene el converso, adoptaron las doctrinas de sus antiguos adversarios. (13) Otros
en la izquierda, aunque seguían oponiéndose al neoliberalismo, se volvieron escépticos
en relación con lo que hasta entonces se había tomado como los componentes claves de
la economía marxista como la teoría del valor trabajo. (14) Los neoliberales
reivindicaban tanto la cientificidad de su economía como sus propuestas políticas y esto
tomó a la izquierda con el pie cambiado, insegura de hacia donde tomar.La educación y el método científico.La economía liberal ha sido capaz de reivindicar su cientificidad basándose tanto en el
enorme y sofisticado aparato matemático de la teoría neoclásica del valor como en un
enorme número de estudios econométricos. Se espera de los profesionales de la materia
que sean duchos en matemáticas y experimentados en el análisis de los datos
estadísticos. Esos aspectos de su formación indican que su formación tiene más en
común con las ciencias naturales que con los científicos sociales.
También ha existido una duradera tradición de economistas que tomaban prestadas
estructuras conceptuales de las ciencias naturales. Mirowski mostró que muchos de los
conceptos empleados en la economía marginalista fueron tomados prestados
directamente de la mecánica clásica durante el final del siglo XIX.
Pero según creo, existe una diferencia significativa entre la manera en que se enseñan
las ciencias naturales y la manera en la que se enseña la economía neoclásica, y la
diferencia es significativa. Cuando a un estudiante está en un curso de introducción a la
física o a la biología, les enseñan teorías y se les enseñan los experimentos
fundamentales que las validaban. Les hablan del experimento de Galileo que validaba lo
que ahora vemos como la equivalencia de la masa gravitatoria e inercial. Aprenden el
experimento de Michelson-Morley sobre la invariancia de la velocidad de la luz, ese
hecho inconveniente cuya explicación precisaba de la Relatividad Especial. Los
estudiantes de biología conocen los experimentos de Pasteur y Koch que establecen la
teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades, etc.
La función de dicha narrativa en la educación científica tiene dos fines. Por un lado
recalcan a los estudiantes las razones por las que deben creerse la teoría que les enseñan,
y por otro, esos ejemplos históricos se emplean para enseñar el método científico.
Si uno contrasta eso con los cursos introductorios de economía, el estudiante no obtiene
una historia equivalente de observaciones económicas cruciales que apoyen la teoría. Y
no es por accidente. Si no se enseña la historia de estas observaciones, es porque no
existe.El fracaso de la economía ortodoxa en relación con los datos empíricos.
En la ciencia un “experimentum crucis” sirve para discriminar entre hipótesis en
competencia o para mostrar la inadecuación de la teoría dominante anterior. La
diferencia crucial entre la economía neoclásica y la escuela clásica de economía política
radica en sus teorías del valor. La escuela clásica, de Smith a Marx, se adhirió a una
teoría del valor trabajo que la economía neoclásica reemplazó con la teoría de la utilidad
marginal. (15) Pero uno buscaría en vano en la historia de la economía si quisiera
encontrar el experimento crucial que refutó la teoría del valor trabajo. No existe.
Después de Koch y Pasteur, la teoría de las miasmas desapareció y fue completamente
remplazada por la de los gérmenes, cuya mayor efectividad práctica como una guía para
medidas de salud pública ya nadie podía en duda. Pero después de Jevons y Menger, la
teoría laboral del valor no desapareció de ningún modo. Continuó extendiéndose y
ganando influencia, convirtiéndose en la ortodoxia en la URSS y en otros países
socialistas a mediados del siglo XX. D
onde y cuándo una teoría particular dominaba
debía mucho a la política, otro poco a la estética y nada a la observación.Ni siquiera están equivocados.
Menciono la estética porque no hay dudas de que todo el edificio de la teoría neoclásica
tenía una sofisticación matemática y una elegancia de la que al principio carecía la
teoría del valor trabajo. La teoría marginal tenía cálculo, funciones homogéneas y en sus
últimas versiones el teorema de punto fijo de Brower. En contraste la teoría laboral del
valor inicialmente no implicaba mucho más sofisticado que los conceptos de ratios y
promedios. (16)
Las matemáticas pueden ser seductoras.
E
l rigor y la coherencia de una teoría matemática puede, para aquellos que han invertido
sus esfuerzos para entenderla, darle credibilidad. Esto no da problema allí donde la
teoría es sólo matemática. Pero cuando las matemáticas reivindican ser un modelo del
mundo real, la belleza puede desorientar. Ha existido, por ejemplo, una crítica reciente
en la física al dominio de la teoría de cuerdas. Smolin alega que la belleza
matemática de la teoría de cuerdas ha seducido a una generación de físicos a entrar en
un área que carece de validación experimental, que no es más que una hermosa
especulación. Es por eso, dice, que se han dado cinco premios Fields por el trabajo
matemático sobre la Teoría de Cuerdas pero ningún premio Nobel. Los premios Fields
se obtienen por ser inteligentes, los premios Nobel por tener razón. El problema con la
teoría de cuerdas, según nos dicen Smolin y Woit, es que no nos ofrece predicciones
verificables sustantivas, y en ausencia de estas no es una teoría científica ni verificable
ni falsable.
Sería un error que profanos expresaran una opinión definitiva de la cuestión. Los
defensores de la Teoría de Cuerdas pueden acabar encontrando alguna proposición que
pueda ser validada empíricamente. Pero el punto básico metodológico adelantado por
sus críticos es con seguridad válido.
Para ser científica, una teoría debe decirnos algo
diferente sobre el universo. Tiene que decirnos algo que no hubiéramos conocido sin
ella. Si la teoría es cierta, la realidad debe ser apreciablemente diferente del modo en
que sería si una teoría rival fuera cierta.Una hipótesis puede ser científica y al final demostrarse que estaba equivocada. Puede
hacer predicciones sobre observaciones, y cuando estas observaciones se realizan,
algunas pueden demostrarse diferentes de lo que se había predicho. Tal teoría era al
menos una hipótesis científica, aunque una que al final fue falsada. P
ero la cuestión es
que la teoría de cuerdas no está ni siquiera equivocada, porque no nos dice nada sobre el
universo que pueda (de momento) ser comprobado empíricamente.Si pasamos de la física a la economía, podemos preguntar, ¿qué clase de teoría es la
teoría del valor trabajo? ¿Es una teoría científica validada, una teoría falsada o una que
ni siquiera está equivocada?
Bien, está claro, que en su forma más vigorosa y sencilla, la teoría del valor trabajo dice
algo que es falsable. Dice que el trabajo expendido es la fuente del valor monetario
añadido. Uno puede, en principio, añadir horas de trabajo que son directa o
indirectamente expendidas en producir los outputs de las diferentes industrias y
compararlas con el valor monetario añadido.
Si resulta que las horas de trabajo tienen
poca correlación o más bien poca con el valor monetario añadido entonces la teoría
hubiera sido falsada.Uno puede evitar que una teoría se falsada con hipótesis auxiliares. La más famosa de
ellas fue la de los epiciclos griegos y los ajustes de los modelos de los movimientos
planetarios. Esto permitía la hipótesis de que todos los movimientos planetarios podían
ser analizados como componentes uniformes circulares que podían ser reconciliados con
el a veces perceptible movimiento retrógrado de los planetas. En la teoría más reciente,
unos sospecha que la materia oscura que se plantea y la energía oscura, empleada para
explicar las órbitas galácticas y la aceleración de la expansión cósmica, desempeña u
papel que es filosóficamente análogo a los epiciclos de Tolomeo.
En la economía uno puede formular versiones más frágiles de la teoría laboral del valor
en las que el valor monetario añadido es proporcional no al trabajo observado, sino al
trabajo socialmente necesario. Si uno define así el trabajo socialmente necesario, cuya
necesidad sólo es revelada por el movimiento de los precios de mercado, entonces
ciertamente tenemos una teoría que es tan débil que ni siquiera está equivocada. Existe
una ambigüedad en el empleo del término “trabajo socialmente necesario”.Por otro lado puede emplearse para significar que no se usa más trabajo para producir,
digamos, una hogaza, que el que es necesario bajo el prevalente estado de la tecnología,
y por otro puede significar no emplear más trabajo en la industria panificadora que el
necesario dado el nivel de demanda del pan. La primera interpretación de “socialmente
necesario” nos deja una hipótesis falsable, la segunda evita que pueda falsarse. Y
ha
existido una lamentable tendencia por parte de algunos autores (17) de formular la
teoría del valor trabajo de este modo débil y no falsable.La forma fuerte de la teoría laboral del valor, sin embargo, no sólo es falsable, sino que
ha sido puesta a prueba y verificada por estudios empíricos [Sha98], [MCC95], [Zac06],
[TM02] entre otros
. Estos estudios muestran típicamente unas correlaciones de
alrededor del 95% o más entre el valor monetario de la producción industrial y el
trabajo necesario para esa producción. (18) Es interesante contrastar el fuerte resultado
de la teoría sencilla del valor, con su principal competidor, la teoría marginalista del
valor. Esta se basa en la idea de que los precios evolucionan a niveles en los que la
utilidad marginal por unidad monetaria se iguala entre los diferentes productos. Esta es
una proposición no falsable. Pu
esto que las utilidades subjetivas no pueden observarse,
es imposible, realizar el tipo de correlación que comparar la estructura de precios de un
país con utilidades que se hayan realizado para la teoría laboral del valor. Cualquier
estructura de precios que uno observe puede afirmarse que refleja las utilidades
subjetivas. Esa parte de la teoría marginalista no es científica y cae de lleno en las
teorías que “ni siquiera están equivocadas”.
La otra parte de la teoría marginalista, que los precios serán iguales a las
productividades marginales, es falsable potencialmente. Se ocupa de cosas que son en
principio observables y mensurables. Es falsable, y ya ha sido falsada. [Hal88].
La teoría marginalista del valor amalgama lo erróneo con lo que ni siquiera es erróneo.
La relevancia de modelos probabilísticos.La Teoría del Valor Trabajo es comprobable científicamente, y las pruebas en su favor
son vigorosas empíricamente. La teoría marginalista es en gran medida incomprobable,
y aquellas partes que pueden ser falsadas lo han sido, y sin embargo, conserva mucha
más influencia que su antigua adversaria. ¿A qué se debe?
Existen razones sociológicas evidentes que dan cuenta de la impopularidad de la teoría
laboral del valor, y también lleva su tiempo que los resultados publicados en revistas
relativamente poco leídas vayan dejando huella. Pero incluso entre aquellos que tienen
simpatías por la economía política clásica y marxista y que son conscientes de los
resultados publicados la aceptación de los mismos ha sido menos que universal. Y esto
se debe, según creo, a que si bien la teoría laboral del valor posee un apoyo empírico, ha
carecido históricamente de cualquier mecanismo obvio. Ha permanecido en el nivel de
una relación empírica estable, pero el proceso causal subyacente era poco claro.
¿Por qué deberían los precios determinarse por el trabajo necesario para hacer cosas?
La Teoría de Farjoun y Machover.En ese temprano y crudo estado de la sociedad que precede tanto a la acumulación de
capital como a la apropiación de tierra, la proporción entre las cantidades de trabajo
necesarias para adquirir diferentes objetos, parece ser la única circunstancia que nos
puede dar un patrón de intercambio entre ellos. Si en una nación de cazadores, por
ejemplo, cuesta dos veces más trabajo abatir un castor que un venado, un ciervo se
cambiaría de forma natural por dos venados. Es natural que lo que es normalmente el
resultado de dos días o dos horas de trabajo valga el doble de lo que es normalmente el
producto de un día o una hora de trabajo.
Bueno, un neoclásico escéptico podría decirnos que eso está muy bien en un crudo y
temprano estado de la sociedad, ¿pero por qué debería aplicarse el mismo principio
cuando ya no opera más el mecanismo de Smith?
La primera razón realmente coherente la aportaron Farjoun y Machover en los ochenta.
Señalan que es posible averiguar para cada mercancía cuanto coste salarial fue invertido
directa o indirectamente en su producción. De modo que en un modelo concreto de Ford
tendríamos expensas salariales en la fábrica de Ford, expensas salariales en la fábrica de
neumáticos, en la central que suministraba energía a la fábrica, etc.
Gráfica 5.1.
Sólo una proporción muy pequeña de productos se venderán por menos de
su valor agregado salarial. El eje de abscisas muestra el precio de venta en dólares de la
mercancía por dólar gastado en salarios directos e indirectos. El eje de ordenadas
muestra la frecuencia relativa con la que esto es probable que suceda. La media exacta y
la desviación media de la distribución normal se escogen para fines ilustrativos.
En principio uno tendría que ir rastreando todo esto a través de muchas capas de la
economía, pero cuanto más se remonte uno, menos diferencia empieza a haber. En práctica
uno obtiene estimaciones razonablemente estables si se retrocede a unas 8 o 10 capas de
insumos indirectos. Esos costes salariales se denominan “costes laborales verticalmente
integrados”.
Un Ford que se vende por 20.000 dólares, puede tener un coste final salarial, digamos,
de 12.000 dólares. A partir de aquí se puede obtener una cifra de valor añadido por dólar
gastado en salarios: en este ejemplo 20.000/12.000= 5/3=1.66. Para diferentes ventas de
mercancías la ratio del precio de venta con los costes laborales verticalmente integrados
variará de forma aleatoria. La ratio actual para cualquier producto dado será resultado
de una enorme multiplicidad de causas accidentales. Dependerá de las tasas salariales y
los precios de los insumos que varían ellos mismos en términos de costes laborales. La
teoría estadística dice que una suma azarosa de cosas que son ellas mismas aleatorias
puede ser descrita como Distribución Típica, la Curva Gaussiana tan familiar de la
gráfica 5.1.
Una distribución normal puede caracterizarse por solo dos cifras:
1- La media o promedio de la distribución.
2- La amplitud o la desviación media de la distribución.
¿Qué podemos deducir de curvas gaussianas por valor añadido por dólares salariales
verticalmente integrados, como la que se muestra en la gráfica 5.1?
Farjoun y Machover señalan que los salarios tienen a componer alrededor del 50% del
valor añadido en los países capitalistas desarrollados, (19) lo que implica que el valor
medio añadido por dólar salarial tenderá a ser alrededor de 2 como se muestra en el
diagrama. Podemos también decir algo sobre la amplitud de la distribución. Señalan que
sólo una pequeña proporción de mercancías se venderá por menos de sus costes
salariales verticalmente integrados. Si fuera así no sólo las empresas que los fabrican no
podrían cubrir sus costes salariales, sino que tampoco habría lugar para beneficios sobre
las materias primas suministradas. Sugieren que sólo 1/1000 de las ventas de
mercancías serán a precios tan bajos.
Consultando una tabla de distribución normal, uno encuentra que la probabilidad de que
una desviación estándar de 3 (en la gráfica apuntada) del promedio es de alrededor de
1/1000, así que para un promedio de 2, la desviación estándar debe ser equivalente a 1/3.
¿Cómo se comparan estas predicciones con los datos reales?
Empleando datos del Reino Unido en 1984, el año posterior a la publicación de su libro,
calculamos, que la distribución gaussiana para el Reino Unido podría aproximarse muy
bien a una distribución normal con una mediana de 1.46 y una desviación estándar de
0.141. Habían subestimado la fracción salarial en la renta del Reino Unido, pero habían
obtenido la porción del output que se vendía por debajo de su coste salarial agregado de
forma prácticamente correcta: para el Reino Unido la desviación era 1/3, la distancia
entre 1 y la media.
¿Qué implicaciones tiene esto?
Si la desviación típica en la ratio del precio de venta con los costes laborales
verticalmente integrados tiene que ser pequeña, la consecuencia es que los precios de
venta reales tienen que agruparse de manera muy cercana a los valores laborales de
Marx. En otras palabras, rige la teoría laboral del valor simple. La fuerte correlación
(20) observada entre el contenido laboral y el valor monetario del output es un resultado
necesario o emergente del proceso estadísticamente aleatorio de la formación de los
precios.Esta clase de argumento empleado por Farjoun y Machover es bastante ajeno a la
tradición de la economía política. Esta última ha tendido, desde sus principios, a buscar
explicaciones en términos de las acciones de actores racionales que buscan maximizar el
beneficio al tiempo que dirigen la economía hacia cierto tipo de equilibrio.
Sin embargo Farjoun y Machover, que eran matemáticos y no economistas importaron
la forma de razonamiento que había sido empleado en la termodinámica o la mecánica
estadística. Esta rama de la física trata del comportamiento de enormes sistemas
complejos con enormes cifras de grados de libertad. El ejemplo clásico de este tipo de
sistema es el gas compuesto de un gran número de moléculas que se mueven
azarosamente.En tal sistema es infructuoso tratar de pintar un cuadro determinista y microscópico de
la interacción de las moléculas individuales. Pero pueden realizarse un buen número de
deducciones útiles sobre las propiedades estadísticas de toda la colección de moléculas.
Fue a partir de las propiedades estadísticas de dichas colecciones que Boltzmann fue
capaz de derivar las leyes de la termodinámic
a. Lo que hicieron Farjoun y Machover es
aplicar este tipo de razonamiento a otro sistema caótico con un gran número de grados
de libertad: la economía de mercado. Al hacer esto dieron comienzo a una nueva
disciplina: la Econofísica.Esta, de un modo muy radical, contempla la economía como un proceso sin sujeto. No
supone nada de los sujetos que conocen, sino que trata de aplicar el principio de
parsimonia.
No supone nada sobre los actores económicos individuales, sino que teoriza
sobre las restricciones agregadas y sobre la distribución estadística del sistema que nace
del supuesto de máximo desorden. Como tal este enfoque es anatema para la escuela
subjetivista. (21)
El Modelo Yakovenko.El enfoque de la Econofísica fue desarrollado aún más por Yakovenko que en su día no
tenía conocimiento de la obra de Farjoun y Machover. La termodinámica predice que
los sistemas tienden a asentarse en un estado de máxima entropía. Las leyes de la
conservación aclaran que mientras esta aleatorización ocurre debe conservarse la
energía. Boltzmann y Gibbs mostraron que esto implica que la distribución
probabilística de energía que cumple con estos dos criterios es una como la que se
muestra en la Gráfica 5.2.
Yakovenko ha argumentado que puesto que el dinero se conserva en la compraventa de
mercancías es análogo a la energía.
Gráfica 5.2. La forma de distribución Gibbs-Boltzmann. El logaritmo de la energía en el
eje de abscisas, el logaritmo de la probabilidad de densidad en el de ordenadas.
SI el sistema se asiente en un estado de máxima entropía entonces la riqueza monetaria
seguirá una distribución Gibbs-Boltzmann. Es capaz de mostrar (ver gráfica 5.3) que la
distribución de la renta observada para el 97% de la población de EEUU se explica muy
bien por la distribución exponencial negativa de la forma de Gibbs.
Aún resta una “cola” super-térmica de renta (el 3% superior) cuya renta no está
conforme con la entropía máxima sino que sigue una ley de distribución de energía. El
hecho de que la distribución de la renta se componga de dos partes distintas revela la
estructura de dos clases de la sociedad americana. La coexistencia de las distribuciones
exponenciales y de leyes de energía también se conoce en la física de plasma y la
astrofísica, donde se denominan las partes térmicas y supertérmicas. El límite entre las
clases bajas y superiores puede definirse como el punto de intersección del las leyes
energéticas y exponenciales (Gráfica 5.3) Para 1997, la renta anual que separaba las dos
clases se hallaba alrededor de 120 k$. Alrededor del 3% de la población pertenecía a la
clase superior, y el 97% a la clase inferior.
Gráfica 5.3 Los resultados de Yakovenko y Rosser para la distribución presente de la
renta en EEUU, que muestra un buen encaje en la distribución Gibbs-Boltzmann para la
mayoría de la población. Existe una fracción de la población muy rica que no encaja en
la curva y cuya riqueza debe surgir de un proceso diferente.
La distribución térmica surge de la aplicación de la ley de la conservación más la
aleatoriedad. La distribución no térmica de la violación de la ley de la conservación.
Yakovenko dice que el grupo no térmico extrae sus ingresos del capital y del mercado
de valores. Y esto es coherente con el análisis de Marx de que el beneficio no puede
surgir en un sistema que conserve la energía, sino de algo fuera del sistema
“conservador” de producción de plusvalor. El análisis inicial del intercambio de
mercancías por Marx en el capital puede entenderse que describe las leyes que rigen la
conservación del valor en el intercambio.
El sujeto de la renta y de la distribución de la riqueza y de la desigualdad social fue muy
popular en el advenimiento de otro siglo y está asociado con los nombres de Pareto,
Lorenz, Gini, Gibrat y Champernowne, entre otros. Después del trabajo de Pareto, la
atención de los investigadores se centró primordialmente en las leyes de poder. Sin
embargo cuando los físicos miraron los datos empíricos, encontraron una ley diferente y
exponencial para el sector inferior de la distribución. La demostración de la naturaleza
ubicua de la distribución exponencial del dinero, la riqueza y la renta es una de las
nuevas contribuciones aportadas por la Econofísica. La motivación, por supuesto,
provenía de la distribución Boltzmann-Gibbs en la física. Estudios ulteriores revelaron
un cuadro más detallado de la distribución de dos clases en la sociedad. Aunque las
clases sociales se han conocido en la economía política desde Marx, el descubrimiento
de que se pueden describir mediante simples distribuciones matemáticas es bastante
nuevo.
Se realizó un trabajo muy interesante por el informático Ian Wright, que demostró la
emergencia de dos clases en una simulación basada en agentes inicialmente iguales.
Wright ha mostrado, en el trabajo que citan Rosse y Yakovenko, que los modelos de
distribución aleatoria generan distribuciones combinadas de Gibbs, más leyes de poder
tan pronto como se permita el arrendamiento de trabajo. Esto es de nuevo consistente
con el viejo análisis de Marx.
En conclusión podemos decir que los recientes trabajos han aportado mucho a la hora de
volver a asentar las credenciales científicas de la economía marxista. Y lo ha hecho
tomando literalmente su aforismo sobre el descubrimiento de las “Leyes de
Movimiento” del capitalismo.
Escrito en 2011.
Notas
13 See for example [Ste92] or [BL91] or [Sci95].
14 A recent example is [NB09], an influential earlier one [Ste81].
15 Of course there is more to the neo-classical theory than just marginal utility, but the
introduction of this, and elision of
labour as a source of value were the crucial end results of the marginalist revolution. The
marginal principle was not itself
new, it had been incorporated in the Ricardian and Marxian theories of rent. In the transition
between the two schools it can
be argued that Gossen and Jevons supported a marginal labour theory of value [Hag06, Hag10].
16 With time, the labour theory of value became much more complicated, from Dimitriev on it
acquired the full rigour of
linear algebra, and by the middle of the 20th century the maths used by Marxian and Neoclassical economists tended to
have rather distinctive flavours.
17 I am thinking here of advocates of ‘ value form theory’ such as Williams and Reuten.
18 It is worth mentioning in the light of criticism by Bichler and Nitzan, that these high
correlations are obtained whether
labour inputs are measured directly in person years as was done in Zachariah's work on Sweden,
or estimated indirectly from
wage bills as was done in other studies. The Swedish government data has the advantage of
giving direct person-year figures
for the labour used in each industry.
19 This was roughly right when they were writing.
20 We use the term correlation here, but other statistical measures of the closeness between
labour content and monetary
value such as the coefficient of variation or the cosine metric could be used. They all show a
close relationship as predicted
by Farjoun and Machover's theory.
21 Given their Catholic problematic, the Austrian school find it is inconceivable for
economics to dispense with the category
of subject; see the debate on this issue at the Mises Organisation.
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