Lo siguiente va escrito en relación al debate dado entre pensiones públicas vs privadas, o, mejor dicho, sistema de reparto vs sistema de capitalización individual tomando como referencia la experiencia chilena, primer país donde se privatizan las pensiones a nivel horroroso.
Obviamente es un tema que está enfocado a desmentir los elogios que a nivel internacional los economistas ortodoxos y banqueros (además de políticos) han dado al sistema de las AFP (administradoras de fondos de pensiones) que persiste en ese país.
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El sistema de capitalización individual es inferior al sistema de reparto en igualdad de condiciones. Vale decir, si hablamos de la misma proporción de jóvenes, ancianos, población activa, población pasiva, salarios y cotizaciones sociales, el resultado será mucho más favorable para el caso del sistema de reparto.
Si en el mismo país existen 10 cotizantes con salarios similares, consideremos que, en los primeros 10 años se cotizaba el 10% del salario el cual era de $100 , durante la segunda década se cotizaba el 10% de $200 (esto porque se había elevado el salario), durante la tercera década se cotizaba el 10% de $300, y durante la cuarta década se cotizaba el 10% de $400. Durante la quinta década tenemos que de estos 10 trabajadores 3 se jubilan. Quedan 7 trabajando, entre estos 7 aportan a la seguridad social el total de $2800 al mes, con lo cual habría un excedente en caso de querer pagarle a los jubilados unas pensiones del 100% de su salario. Pero como así no funciona el sistema de reparto, si usamos la base de cálculo de pensión pública del sistema español (que es un sistema de reparto).
Ha trabajado 40 años, de los últimos 16, 10 cotizó con un salario de 400 y los otros 6 con un salario de 300. El cálculo es entonces: [(120 x 400) + (72 x 300)] / 224 = $310.7. Como ha cotizado todos los años le corresponde tal cuantía. Lo que significa que su tasa de reemplazo es del 77.6%. Nada mal.
Ahora bien, en el sistema de capitalización individual la cosa pinta diferente. Ahí el cálculo de la pensión. Y dependerá exclusivamente de la tasa de rentabilidad de los fondos de pensiones. Así, si seguimos con los mismos datos anteriormente entregados (salarios, cotizaciones, cuadro demográfico y población pasiva/activa), el resultado de las pensiones para la población jubilada sería el siguiente dependiendo del resultado en los rendimientos bursátiles. ¡Pero cuidado! Además hay que agregar que el cálculo de la pensión luego variará no solo por el monto acumulado, sino que también por la esperanza de vida calculada, y esto lleva a que las mujeres que "viven más y trabajan menos" (no es así en la realidad) tengan menores pensiones pues en teoría su fondo se divide por 20 (que serían los años de vida que tendrá luego de jubilarse a la edad establecida como mínima), a diferencia de los hombres cuya esperanza de vida es calculada en aproximadamente 12 o 13 años. Considerando lo anterior entonces:
Si el promedio de rentabilidad es del 2%, la pensión obtenida al momento de jubilarse sería de $83.7 para hombres y $62.8 para mujeres, con tasas de reemplazo de 20.9 y 15.7% respectivamente.
Si el promedio de rentabilidad es del 4%, la pensión obtenida al momento de jubilarse sería de $159 para hombres y $119 para mujeres, con tasas de reemplazo del 39 y 29%.
Si el promedio de rentabilidad es del 6% la pensión obtenida al momento de jubilarse sería de $178.6 para hombres y $134 para mujeres, con un 44.6 y 33.5% como tasa de reemplazo respectivamente.
Y, finalmente, si el promedio de rentabilidad es del 8%, las pensiones serían de $290.8 para hombres y $218 para mujeres. Las tasas de reemplazo serían de 72.7% y 54.5% respectivamente.
Recién con una rentabilidad del 8% solo los hombres tendrían pensiones decentes similares a las obtenidas en el sistema de reparto. Con una rentabilidad inferior durante 40 años de cotización el resultado es mediocre, y es bueno enfatizar que las mujeres siguen teniendo pensiones mucho más bajas y tendrían que tener fondos con rentabilidad del 10% durante 40 años seguidos para poder tener pensiones dignas en las mismas condiciones que los hombres.
Un punto interesante en esto, y asociado a lo último, es que las AFP mienten bastante cuando dicen que sus fondos de pensiones han rentabilizado un 8% anual. No, es un engaño por omisión. Vayamos a un ejemplo.
Digamos que tenemos un fondo con un capital inicial de $5000. Durante el primer año éste se incrementa a 6000. Durante el segundo año se incrementa a 7000. Durante el tercer año se incrementa a 8000. Durante el cuarto año a 9000. Y durante el quinto año éste cae a 6000 (hubo alguna crisis o caída masiva de valores).
Si consideramos que el comportamiento del fondo fue de un 20%, 17%, 14.2%, 12.5% y -33% respectivamente, podríamos concluir que el comportamiento promedio fue de 6.14%. No obstante esta cifra es falsa porque desconoce una serie de factores, entre otros, los flujos de caja.
Por ello es mejor sacar la tasa interna de retorno. Y para el ejemplo dado hagamos un cálculo simple: Porcentaje del incremento neto entre fondo final y fondo inicial dividido por el número de años. 6000-5000 = 1000/5000 x 100 = 20%. 20/5 = 4%. La rentabilidad real ha sido del 4%.
Es decir existe una diferencia notoria entre el promedio de la rentabilidad y la tasa interna de retorno. Por eso cuando se calcula la TIR para el caso del fondo de pensiones tenemos un 3.2% entre 1982 y 2012. No un 6 u 8% entregado por las AFP.
Si lo anterior no es suficiente para demostrar el problema vayamos hacia el aspecto teórico: las acciones en estricto rigor no son más que capital ficticio. Estas son formas y títulos que proporcionan rentabilidad a su poseedor pero que no generan creación real de valor y que en términos objetivos su valor siempre tenderá a un precio base que es el inicialmente dado al momento de la venta. Digamos que una empresa vende el 30% de sus acciones para poder capitalizarse. Las acciones se cotizan a un precio de $100 por acción, éste vendría a ser su precio inicial. Luego esta empresa comienza a tener un incremento en sus ganancias del 10% lo que genera un aumento en la demanda de sus acciones generando un crecimiento de su valor a $160 por acción. Las acciones se han incrementado en un 60% no en un 10% como debería haber sido, ¿de dónde ha salido el resto? Puro ánimo especulativo. Estamos hablando entonces de una sobrevalorización bursátil, el índice price/earning indica el nivel de sobrevalorización existente. El mercado bursátil es un mercado puramente especulativo y cuyos ganadores y perdedores se dan en relación principalmente del azar y la suerte. La mayoría siempre pierde, como en cualquier casino, y una minoría afortunada es la que gana. El mercado accionario genera rachas de olas ilusorias pero que nunca terminan lejos del capital real pues en algún momento se desinflan y las expectativas se pierden.
Es en ese casino especulativo donde están puestos todos los ahorros de los chilenos. Y es por eso que jamás habrán buenas pensiones. Y nunca esas pensiones superarían a las de un sistema de reparto. El mercado bursátil genera expectativas interesantes, pero en el largo plazo (40 años de ahorros lo son) la rentabilidad no pasa del 4%, como lo demuestra la historia económica.
Como chilenos estamos condenados al fracaso y a ser viejos pobres.
Saludos.