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 Asunto: Jrushev Mintió
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Por ir alternando con el de Getty:

Jrushov mintió.

La prueba de que cada “revelación” sobre Stalin (y Beria) en el famoso “Discurso Secreto” de Jrushov en el 20 congreso del PCUS es probablemente falsa.

Por Grover Furr.

Todas salvo una, que no puedo demostrar ni refutar.

El decimoquinto aniversario del Discurso Secreto de Nikita Jrishov pronunciado el 25 de febrero de 1956, suscitó comentarios predecibles. Una columna en el Telegraph de Londres lo denominó “el discurso más influyente del siglo XX”. En un artículo ese mismo día en el New York Times William Taubman, cuya biografía de Jrushev ganó el premio Pullitzer de biografía en 2004, lo denominó “una gran hazaña ” que “merece celebrarse” en su aniversario.

Hace algún tiempo releí el discurso secreto por primera vez en muchos años. Use la versión HTML de la edición del discurso publicada en una tirada especial del New Leader en 1962. Durante mi lectura noté que el notable académico menchevique Boris Nicolaievsky, en sus anotaciones al discurso, expresó su creencia de que ciertas afirmaciones de Jrushov eran falsas. Por ejemplo, al comenzar su discurso Jrushov dice lo siguiente:

Al final, particularmente después del desenmascaramiento de la camarilla de Beria, el Comité Central investigó una serie de cuestiones urdidas por esta camarilla. Esto reveló un feo cuadro de la brutal determinación vinculada con el incorrecto comportamiento de Stalin”.

La nota 8 de Boris Nikolaevsky a este pasaje reza:

Esta afirmación de Jrushev no es cierta: la investigación de los actos de terror de Stalin en el último periodo de su vida la comenzó Beria…. Jrushov, que ahora de pinta a si mismo como el iniciador de la indagación sobre las cámaras de tortura de Stalin, en realidad trató de bloquearla en los primeros meses posteriores a la muerte de este”.

Recordé también que Arch Getty escribió algo muy parecido en su trabajo magistral “Orígenes de las Grandes Purgas”.

Otras inconsistencias en la narrativa de Jrushov incluyen la aparente confusión de Ezhov con Beria. Aunque el nombre de Ezhov se menciona de vez en cuando, Beria es el culpable de muchas fechorías y represiones; sin embargo este último no era más que un secretario regional hasta 1938. Además, muchos informes señalan que el terror policial empezó el reflujo cuando Beria tomó el puesto de Ezhov en 1938. ¿Podía Jrushov haber sustituido convenientemente a Beria por Ezhov en su narrativa? ¿Qué más podía haber emborronado? Está claro, que la reciente ejecución de Beria por Jrushov y el resto de los dirigentes le hacían un conveniente chivo expiatorio. El empleo oportunista de Beria ciertamente hace sospechar de la exactitud del resto de afirmaciones”. (página 268)

De modo que sospeché, que hoy en día, a la luz de muchos documentos procedentes de archivos soviéticos que ahora están disponibles, un estudio riguroso podría descubrir que muchas de las “revelaciones” de Jrushev sobre Stalin eran falsas.

De hecho mi descubrimiento fue más lejos que eso. Ni una sola revelación sobre Stalin o Beria resultó cierta. Entre las que se pueden verificar, todas y cada una de ellas son mentira. Jrushev, parece, no es que “mintiera” sobre Stalin y Beria, es que no dijo ni una verdad. Todo el discurso secreto se compone de invenciones. Esta es la “gran hazaña” de Jrushev que Taubman ensalzó (un artículo separado, aunque más breve, podría escribirse para poner en evidencia las falsedades en el propio artículo de Taubman del NYT que celebra el falaz discurso de Jrushev)

Unos pocos ejemplos para empezar. Fue el propio Beria, y no Jrushov, el que liberó muchos prisioneros, aunque no “millones”, como señala Taubman. El “deshielo” que celebra había comenzado los últimos años de Stalin. Jurshov lo limitó a material “derechista” anti-Stalin.

Para mí, como estudioso, fue un descubrimiento turbador y poco agradable. Si, como había anticipado, me hubiera encontrado con que el 25% o por ahí de las revelaciones de Jrushov eran falsificaciones, mi investigación seguramente hubiera desencadenado cierto escepticismo y sorpresa. Pero en general anticipaba que habría aceptación y elogios: “buen trabajo de investigación de Furr” y así sucesivamente.

Pero temía, y mis temores tenían fundamento en mi experiencia con el original en ruso de este libro, publicado en diciembre de 2007, que si sostenía que todas las revelaciones de Jrushov eran falsas, nadie me iba a creer. Daba igual que lo minuciosa o cuidadosamente que tratara de aportar pruebas que apoyaran mis tesis. Refutar todo el discurso de Jrushov, es, al mismo tiempo, poner en tela de juicio todo el paradigma sobre la historia soviética del periodo de Stalin, paradigma que tiene como piedra angular este discurso.

¿Es el discurso más influyente del siglo XX, si no de todos los tiempos, un fraude completo? EL concepto era demasiado monstruoso. ¿Quién querría revisar la historia soviética, del Comintern e incluso mundial que la lógica de dicha conclusión exigiría? Sería mucho más fácil creer que había “cocinado los libros”, alterado la verdad y que yo mismo era el falsificador que acusaba a Jrushev de ser. Entonces mi trabajo podría quedar en el olvido, y el problema se desvanecería, especialmente porque se sabe que tengo simpatías por el movimiento comunista mundial del que Stalin era el líder reconocido. Cuando un investigador llega a conclusiones que parecen confirmar de modo sospechoso sus propias ideas preconcebidas, parece prudente sospechar que carece de objetividad, por decir lo menos.

Así que ciertamente hubiera estado más contento si después de mi investigación hubiera resultado que el 25% de las revelaciones sobre Stalin y Beria eran falsas. Sin embargo, puesto que todas aquellas que pueden comprobarse son de hecho falsedades, la carga de la prueba recae sobre mí todavía más duramente como académico de lo que sería el caso normalmente. Por lo tanto, he organizado mis conclusiones sobre esta investigación de una manera poco corriente.

Todo el libro se divide en dos secciones separadas pero vinculadas. En las primeras secciones, que abarcan los capítulos del 1 al 9, analizaré cada una de las afirmaciones o los asertos, que hizo Jrushov en su informe y que suponen la esencia de las denominadas “revelaciones”) (Para adelantarme un poco, hago notar que he identificado 61 de esas afirmaciones)

Cada una de esas “revelaciones” está precedida de una cita literal del discurso secreto que después se analiza a la luz de las pruebas documentales. La mayor parte de estas pruebas se presentan en forma de citas de fuentes primarias. Sólo en unos pocos casos cito fuentes secundarias. He tratado de presentar las mejores pruebas que he podido encontrar, sacadas principalmente de los antiguos archivos soviéticos con el fin de demostrar la falsedad del discurso. Puesto que, si se mezclaran con el texto, largas citas documentales harían difícil la lectura, sólo me he referido brevemente a las pruebas en el texto y reservado las citas completas de las fuentes primarias (y en ocasiones secundarias) en las secciones de cada capítulo del apéndice.

La segunda sección del libro, que comprende los capítulos 10, 11 y 12, aborda cuestiones de naturaleza metodológica y un análisis de algunas de las conclusiones que se desprenden de este estudio. He concedido especial atención a la tipología de las falsedades, o de los métodos fraudulentos empleados por Jrushev. Un análisis de los materiales de “rehabilitación” de algunos de los dirigentes del partido nombrados en el discurso está aquí incluida.

He manejado las referencias a las fuentes primaras de dos maneras. Además de la documentación tradicional académica con bibliografía y notas a pie de página, he tratado siempre que ha sido posible que el lector pueda acceder a esos documentos primarios disponibles en parte o al completo en internet. Estas referencias eran válidas en el momento en que la edición de este libro en lengua inglesa concluyó.

En algunos pocos casos, he pegado importantes documentos primarios en internet yo mismo, normalmente en formato pdf. En algunos casos esto ha hecho posible que pueda referirme a números de página, algo que es engorroso e imposible usando HTML.

Para terminar me gustaría agradecer a mis colegas en los Estados Unidos y en Rusia que han leído este trabajo en sus primeros borradores y que me han concedido el favor de sus críticas. Por supuesto, no son responsables de los errores y defectos que puedan permanecer en esta obra a pesar de mis mejores esfuerzos.

Guardo una especial gratitud a mi maravilloso colega en Moscú , Vladimir L'vovich Bobrov. Sabio, estudioso, editor y traductor, con un perfecto dominio de su lengua rusa y del inglés, nunca hubiera acometido este trabajo, y no digamos completado, si no fuera por su inspiración, orientaciones y ayuda de toda índole.

Cualquier comentario o crítica de los lectores será bienvenido.

“Capítulo 1”

El culto y el “testamento” de Lenin.


1. El Culto.

Jrushov: “¡Camaradas! En el informe del comité central del partido en el vigésimo congreso en una serie de discursos de los delegados al congreso y también durante la sesión plenaria del comité central, se ha dicho mucho sobre el culto a la personalidad y sus perjudiciales consecuencias. Después de la muerte de Stalin el comité central del partido comenzó a llevar a cabo una política dirigida a explicar sucintamente y de forma coherente que no es permisible y contraviene el espíritu del marxismo-leninismo ensalzar a una persona, transformarle en un superhombre con cualidades sobrenaturales, como si fuera dios. Tal hombre supuestamente lo sabe todo, lo ve todo, piensa por todos, puede hacer cualquier cosa y no se equivoca nunca.

Esas creencias sobre un hombre, especialmente sobre Stalin fueron cultivadas entre nosotros durante muchos años. El objetivo del presente informe no es una meticulosa evaluación de la vida y las actividades de Stalin. Por lo que se refiere a sus méritos, ya se han publicado muchos libros, panfletos y estudios durante su vida. El papel de Stalin en la preparación y ejecución de la revolución socialista, en la guerra civil y en la opción de construir el socialismo en nuestro país es conocido universalmente. Todo el mundo conoce bien todo ello.

Al presente, lo que nos preocupa es una cuestión que tiene una inmensa importancia para el partido en este momento y para el futuro, cómo el culto a la personalidad de Stalin fue creciendo gradualmente, culto que llegó a ser fuente de una serie completa de perversiones extremadamente serias y graves de los principios del partido, de la democracia dentro del partido, y de la legalidad revolucionaria".


Este discurso se considera una de las revelaciones de Jrushov de los crímenes y las fechorías cometidas por Stalin. La cuestión del culto a la personalidad o el culto al individuo alrededor de la figura de Stalin era el principal tema del discurso. Jrushov no reveló la existencia de un culto a la personalidad. Que este existía es bien conocido. Había sido debatido en las sesiones del Presidium nada más fallecer Stalin.

Y sin embargo Jrushov no afirma claramente desde el principio que Stalin promovió el “culto”. Claramente esto fue deliberado. Durante su discurso Jrushev implica, o más bien da por sentado, lo que debería haber probado pero no podía hacer: que el mismo Stalin apoyó este culto con el fin de obtener un poder dictatorial.

Pero de hecho, en todo su discurso, Jrushov no pudo citar ningún ejemplo veraz de que Stalin incitara este “culto”, presumiblemente porque no pudo encontrar ejemplo alguno. Todo el discurso de Jrushev se basaba en esa premisa falsa. El resto de sus revelaciones se ajustaban al paradigma explicativo del culto, que, según Jrushov, Stalin creó y cultivó.

Este estudio mostrará que prácticamente todas las revelaciones de Jrushov concernientes a Stalin son falsas. Pero vale la pena mencionar ya de inicio, que el propio marco explicativo de Jrushev, la noción del “culto” construido por Stalin y que llevó a que sus supuestos “crímenes” pudieran cometerse con impunidad, es en si mismo una falsedad. No sólo Stalin no cometió todos los crímenes y fechorías que Jrushov le imputa. Stalin tampoco construyó el “culto” alrededor de sí mismo. De hecho, las pruebas apuntan a lo contrario: que Stalin se oponía al asqueroso culto que le rodeaba.

Algunos han sostenido que la oposición de Stalin al culto era simple hipocresía. Después de todo era tan poderoso que si hubiera querido poner fin a este lo hubiera hecho. Pero este argumento asume lo que debe demostrar. Asumir que era tan poderoso es asumir que Stalin era lo que el “culto” decía de él: un autócrata con un poder omnímodo sobre todos y todo en la URSS.

1. La oposición de Stalin al Culto.

Stalin protestó contra la adulación de que era objeto una y otra vez durante muchos años. Estaba de acuerdo con la valoración de Lenin sobre el culto al individuo, y dijo básicamente las mismas cosas sobre él que Lenin. Jrushov citó a Lenin, pero sin reconocer que Stalin decía lo mismo. Aquí se ofrece una larga lista de citas de Stalin como prueba de la oposición de Stalin a su culto. Muchas más pueden añadirse, pues casi todas las memorias de gente que tuvo contacto personal con Stalin ofrecen más anécdotas que demuestran que Stalin se oponía, el incluso estaba disgustado, con tanta lisonja hacia su persona.

Por ejemplo en la recientemente publicada memoria póstuma “Stalin como le conocí" (2003) por Akakii Mgladze, antiguo primer secretario del partido comunista georgiano castigado y marginado por Jrushov, el autor comenta el disgusto de Stalin con el culto que le rodeaba. El autor, que murió en 1980, cuenta como Stalin quería suprimir cualquier celebración especial de su 70 cumpleaños en 1949 y sólo accedió a ello de mala gana por los argumentos de otros líderes del partido sosteniendo que el acontecimiento serviría para unir el movimiento comunista reuniendo a sus líderes de todo el mundo.

Stalin tuvo más éxito al evitar que otros en el Politburó consiguieran renombrar Moscú “Stalinodar” (don de Stalin) en 1937. Pero su tentativa de rehusar el premio de héroe de la URSS fue frustrado cuando el premio, que nunca aceptó, se ashirió a un cojín que fue colocado en su ataud tras su muerte.

Inmediatamente después de la muerte de Stalin, Malenkov propuso convocar un pleno del Comité Central para abordar los efectos perniciosos del culto. Malenkov fue bastante honrado al culparse a si mismo y a sus colegas y les recordó que Stalin les había advertido repetidamente contra el culto aunque no sirviera de nada.

Este intento no prosperó en el Presidium; el plano especial nunca fue convocado. De haberlo sido, el discurso secreto no se hubiera pronunciado.

Tanto si Jrushev apoyó la propuesta de Malenkov como si no (las pruebas no son claras en este punto) ciertamente participó en el debate. Jrushov conocía todos los intentos de Malenkov de abordar el culto anteriormente y de modo abierto. Pero se guardó de decir nada, en la práctica negando que sucediera.

El Pleno del 1953, Beria atacado por presuntamente oponerse al “culto”.

En el pleno de julio de 1953, trató de atacar al ausente (y posiblemente ya muerto) Beria, pues un número de participantes le culparon por atacar el culto. El papel destacado de Jrushov en este pleno y en la facción anti-Beria muestra que fue cómplice de los ataques al mismo y por lo tanto en apoyar el culto, como un arma con la que desacreditar a Beria.

¿Quién promovió el culto?

Un estudio de los orígenes del culto está más allá del alcance de este trabajo. Pero hay buenas pruebas de que los opositores o comenzaron el culto de Stalin o participaron ávidamente en él como una forma de encubrir sus actividades de oposición. En un momento imprudente durante uno de sus careos, Bujarin se vio formado a admitir que había urgido a los antiguos opositores a referirse a Stalin con excesiva lisonja, y empleó el término culto él mismo. Otro opositor, Radek, se dice que ha escrito el primer ejemplo claro del culto, el extraño Zodchii Sotsialistichesko Ohshchestva (El Arquitecto de la Sociaedad Socialista) que en la edición de Izvestia del 1 de enero de 1934 se publicó como un panfleto separado.

Jrushov y Mikoyan.

Jrushov y Mikoyan, las principales figuras del Politburó de Stalin que instigaron y promovieron con avidez del movimiento de de-estalinización, estaban entre los que, en los años 30, habían promovido el culto con más avidez.

Si esto fuera todo, podríamos asumir hipotéticamente que Jrushov y Mikoyan habían respetado verdaderamente a Stalin hasta el punto de tener un temor reverencial. Este era ciertamente el caso de otros. Las memorias de Mgladze muestra un ejemplo de un dirigente importante del partido que siguió admirando a Stalin mucho después de que dejara de estar de moda.

Pero Jrushev y Mikoyan habían participado en los debates del Presidium de marzo de 1953 durante los cuales el intento de Malenkov de convocar un pleno del comité central para debatir del culto no prosperó. Habían sido dirigentes en el pleno de junio de 1953 en el que Bería sufrió fuertes críticas por oponerse al culto a Stalin. Estas cuestiones, junto con el hecho de que las revelaciones de Stalin son en realidad invenciones, significa que debía haber otras razones aquí.

2 El Testamento de Lenin.

Jrushov:

Temiendo por el futuro destino del partido y de la nación soviética, Lenin realizó una caracterización de Stalin completamente correcta, señalando que era necesario considerar la cuestión de transferir a Stalin de la posición de secretario general debido al hecho de que era excesivamente tosco, no tenía una actitud correcta con sus camaradas, por sus caprichos y por sus abusos de poder. En diciembre de 1922, en una carta al congreso del partido, Lenin escribió: “después de llegar al puesto de secretario general, el camarada Stalin acumuló en sus manos un inmenso poder y no estoy seguro de si sabrá utilizarlo siempre con la prudencia necesaria”.

Aquí debemos interrumpir la cita para señalar un hecho importante. Jrushev aquí atribuye a Lenin la acusación de que Stalin “abusa de su poder”. En realidad Stalin escribió sólo que “no estaba seguro de que Stalin fuera a emplear siempre su poder con el cuidado requerido”. No hay nada en las palabras de Lenin que acuse a Stalin directamente de “abusar de su poder”.

Jrushev continúa:

Esta carta, un documento político de tremenda importancia, conocida en la historia del partido como el “testamento” de Lenin, fue distribuida entre los delegados del vigésimo congreso del partido. Lo habéis leído y lo volveréis a leer más de una vez. Podéis reflexionar sobre las claras palabras de Stalin, donde se expresa la ansiedad de Stalin concerniente al partido, al pueblo, al Estado, y a la dirección futura de la política del partido".

Vladimir Ilych dijo:

"Stalin es demasiado grosero, y este defecto, que puede tolerarse entre los comunistas, es un defecto que no puede tolerarse cuando se ostenta la posición de secretario general. Debido a esto, propongo que los camaradas tomen en consideración el método para destituir a Stalin de su puesto y que se nombre a otra persona, un hombre, que por encima de todo, sea distinto de Stalin en una sola cualidad, es decir, mayor tolerancia, mayor lealtad, mayor amabilidad y una actitud más considerada con los camaradas, un temperamento menos caprichoso, etc "

Este documento de Lenin fue dado a conocer a los delegados en el decimotercero Congreso del Partido, que debatía la cuestión de destituir a Stalin de su posición de Secretario General. Los Delegados declararon que estaban a favor de que Stalin siguiera en el puesto, en la esperanza de que hiciera caso a las críticas de Lenin y pudiera superar los defectos que preocupaban a Lenin.

¡Camaradas! El Congreso del Partido debería estar bien informado de los dos documentos, que confirman la personalidad de Stalin que ya había sido descrita por Lenin en su testamento. Estos documentos son una carta de Nadezhda Konstantinovna Krupskaia a (Lev B.] Kamenev, que era en esos días presidente del Buró Político, y una carta personal de Lenin a Stalin.

Leeré ahora estos documentos:

LEV BORISOVICH!

Debido a una breve carta que había escrito con palabras que me dictó Vladimir Ilych con permiso de los doctores, Stalin se permitió ayer un exabrupto especialmente grosero contra mi persona. No es mi primer día en el partido. Durante todos estos 30 años, nunca he oído a ningún camarada una palabra grosera. El trabajo del partido no me es menos querido que a Stalin. Necesito tener el máximo autocontrol. Lo que se puede o no se puede debatir con Illych lo sé mejor que cualquier doctor, porque sé lo que le pone nervioso y lo que no, y en cualquier caso lo sé mejor que Stalin. Acudo a ti y a Grigorii [E, Zinoviev] por ser camaradas más íntimos de V.I. y os ruego que me protejáis de groseras interferencias en mi vida privada y de viles amenazas e invectivas. No tengo duda de cual será la decisión unánime de la comisión de control, con la que Stalin cree que pude amenazarme; sin embargo, no tengo ni las fuerzas ni el tiempo de sumirme en esta necia disputa. Y soy un ser vivo y mis nervios están a punto de estallar.

N. KRUPSKAIA

Nadezhda Konstantinovna escribió esta carta el 23 de diciembre de 1922. Después de dos meses y medio, en marzo de 1923, Lenin mandó a Stalin la carta siguiente:

Al Camarada Stalin:

Copias para: Kamenev y Zinoiev.

Querido camarada Stalin.

Te has permitido conducirte groseramente con mi esposa por teléfono y regañarla del modo más maleducado. A pesar del hecho de que te comentó que convenía olvidar lo que se dijo, Zinoiev y Kamenev se enteraron por ella. No tengo intención de olvidar tan fácilmente lo que se está haciendo contra mi; y no necesito recalcar aquí que considero que es un ataque hacia mi lo que hacéis con mi esposa. Os pido, por tanto, que sopeséis cuidadosamente si sois tan amables de retractaros y pedir disculpas o si preferís que cortemos toda relación entre nosotros.

Sinceramente, Lenin.

5 de Marzo de 1923

(Conmoción en la sala)

¡Camaradas! No comentaré estos documentos. Hablan elocuentemente por si mismos. Puesto que Stalin podía comportarse así en vida de Lenin, podía comportarse así con su mujer, que el partido conoce bien y valora mucho como una amiga leal de Lenin y una activa luchadora por la causa del partido desde su fundación… podemos imaginarnos fácilmente como trataba Stalin a otra gente. Estos rasgos negativos de su persona se desarrollaron a buen ritmo y durante los últimos años tomaron unos rasgos absolutamente insufribles”.


El documento en cuestión no era “ampliamente conocido en la historia del partido como el testamento de Lenin”. Jrushov tomó este término de Trotsky, que escribió un libro con tal título en 1934. Nunca se había conocido de esa forma en el partido bolchevique salvo entre los opositores. De hecho hay una historia sobre el propio uso del término “testamento de Lenin” y que no deja en buen lugar a Jrushov.

En 1925, Trotsky, en una dura crítica del libro de Max Eastman “Desde que murió Lenin” había rechazado explícitamente la mentira de que Lenin dejó un “testamento” en absoluto. Junto con otros miembros del Politburó, Trotsky dijo que Lenin no había hecho eso. Y parece correcto: no hay prueba alguna de que Lenin pretendiera que esos documentos fueran un “testamento” de ninguna clase. Después, en los años 30, Trotsky cambió de opinión y volvió a escribir sobre el testamento de Lenin, esta vez como parte de su ataque partidista contra Stalin. Jrushev, o, más probablemente, uno de sus colaboradores, debe haber tomado este uso de Trotsky, aunque nunca hubieran reconocido públicamente haberlo hecho.

Otros aspectos del discurso de Jrushov son parecidos a los escritos de Trotsky. Por ejemplo, Trotsky vio los procesos de Moscú como farsas, de modo natural, porque era un acusado ausente en los mismos.

Aunque el primer acusado de los procesos de Moscú, Akbal Ikramov en el proceso de marzo de 1938 de “Bujarin” no fue rehabilitado oficialmente hasta mayo de 1957, después del 20 congreso del partido Jrushov deploró las ejecuciones de Zinoiev, Kamenev y los Trotskistas en su discurso secreto. Esto constituía al menos una declaración implícita de su inocencia, pues su pena no sería considerada desproporcionada si hubieran sido culpables realmente de los crímenes que confesaron en 1936.

Pero de hecho todo el tenor del discurso de Jrushov, que culpaba a Stalin por hacer descarrillar solo al socialismo mediante inmensos crímenes de los que Jrushov le consideraba responsable en exclusiva, era idéntica al retrato demonizador de Stalin por parte de Trotsky. La viuda de este reconoció el hecho, si solicitó la rehabilitación de su marido un día después del discurso. El hecho de que Natalia Sedova-Trotskaia se enterara inmediatamente de un discurso presuntamente secreto sugiere que los trotskistas aún tenían informantes de alto nivel en el PCUS.

Hay buenas razones para sospechar que esa carta de Lenin de marzo de 1923 sea una falsificación. Valentin A. Sakharov ha publicado un importante estudio académico sobre la materia en la Universidad de Moscú. Su argumento general se expone en varios artículos suyos y en reseñas del libro.

No hay duda de que en esos tiempos el propio Stalin y todos los que la conocían pensaban que era auténtica. Pero incluso si fuera auténtica, no muestra lo que se suele asumir que muestra: que Lenin estaba alejado de Stalin. Pues menos de dos semanas después su esposa Nadezhda Konstantinova Krupskaia (llamada camarada Ulianova en este intercambio) le dijo a Stalin que Lenin le había pedido insistentemente que convenciera a Stalin para que le proporcionara píldoras de cianuro, para poner fin a sus indecibles sufrimientos. Stalin estuvo de acuerdo, pero después informó al Politburó el 23 de marzo que no podía hacerlo “por muy humanitario que pudiera ser”.

Estos documentos fueron citados en la muy hostil biografía de Lenin de Dmitrii Volkogonov. Hay copias de los documentos de Volkogonov en la Biblioteca del Congreso. No hay dudas de su autenticidad. Lidia Fodeva, una de las secretarias de Lenin, había escrito una nota en 1922 y afirmaba que Stalin le había dicho que iba a pedir píldoras de cianuro si su enfermedad llegaba a cierto punto.

Por lo tanto, incluso si esa carta de Lenin fuera auténtica y el estudio de Sajarov lo pone muy en tela de juicio, Lenin aún confiaba en Stalin. No había alejamiento entre ellos.

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 2:53 pm 
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Casandra
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Guay, Malet, lo leeré también, pero no descuides el otro que estoy deseando que lo termines para leerlo.


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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 5:12 pm 
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Mucho mejor, y más interesante, y sin esperma de Stalin en la cara es lo de Arch Getty. Este es como Pio Moa hablando de Franco.

Malet, no pierdas el tiempo y concentrate en el otro.

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 5:22 pm 
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Casandra
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Si el macartista te dice que pases de este libro, es que debe ser interesante. No lo dejes.


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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 5:25 pm 
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trotsky was right y lo sabes
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Lol un resentido.

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 6:13 pm 
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Ahí, dándolo todo
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Ooooh, menuda desmitificación.

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 7:06 pm 
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LEAVE STALIN ALONE!

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Lun Abr 27, 2015 9:08 pm 
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Malet escribió:
Unos pocos ejemplos para empezar. Fue el propio Beria, y no Jrushov, el que liberó muchos prisioneros, aunque no “millones”, como señala Taubman. El “deshielo” que celebra había comenzado los últimos años de Stalin. Jurshov lo limitó a material “derechista” anti-Stalin.
En cambio, en la wikipedia dice que desde el final de la guerra hasta el 53 la población en los guñags no hizo sino crecer

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Metzger escribió:
Solo un apunte: Eso del neo-liberalismo no existe


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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Mar Abr 28, 2015 12:31 am 
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Seppy escribió:
Malet escribió:
Unos pocos ejemplos para empezar. Fue el propio Beria, y no Jrushov, el que liberó muchos prisioneros, aunque no “millones”, como señala Taubman. El “deshielo” que celebra había comenzado los últimos años de Stalin. Jurshov lo limitó a material “derechista” anti-Stalin.
En cambio, en la wikipedia dice que desde el final de la guerra hasta el 53 la población en los guñags no hizo sino crecer

Pero eso fue en Valladolid.

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Mar Abr 28, 2015 12:35 am 
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Gracias. No esperaba menos. Seguiré.

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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Mar Abr 28, 2015 12:37 am 
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No era Chávez, ni ahora Maduro, el odio es y ha sido contra el pueblo.


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 Asunto: Re: Jrushev Mintió
NotaPublicado: Mar Abr 28, 2015 12:38 am 
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Chicho escribió:
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;-)

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Traducción al español por Huan Manwe