Y como dicen estos que estoy traduciendo, no es por casualidad que pasan esas cosas: se debe a la propia configuración "constitucional" que adoptó el socialismo de Estado (si queremos llamarlo así):
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Parte II- Argumentos.
Argumentos para la tesis de que la crisis del socialismo mundial se debe fundamentalmente al fracaso económico.
La opinión burguesa es unánime en esto pero no es universalmente aceptada en la izquierda. Una visión alternativa es que la crisis fue fundamentalmente política. Según la última concepción fue básicamente la carencia de democracia combinada con una burocracia corrupta y explotadora lo que trajo el fracaso del sistema. Al afirmar la primacía de la economía no niego la existencia de una burocracia corrupta, una nueva clase burguesa que deseaba restaurar el capitalismo o cuestiones coyunturales como el ascenso de Gorvachov.
Lo que afirmo es que estas cuestiones sólo resultaron realmente problemáticas cuando el sistema había fracasado económicamente.
Proposición 1. La corrupción política o la opresión no ocasionará por si misma que un sistema económico próspero sea derrocado.
Mientras que un sistema económico sea capaz de desarrollar con celeridad las fuerzas productivas puede tolerar un nivel muy elevado de opresión política sin que el propio sistema económico quede desestabilizado.
Y como un ejemplo de lo anterior considérese el periodo de Stalin en la URSS y en la Europa del Este. Entonces, la burguesía y la pequeña burguesía fueron erradicadas cruelmente. Pero contrariamente a lo que cabría esperar, esta represión no desacreditó al sistema políticamente en su momento. Por el contrario los Partidos Comunistas en general y Stalin personalmente gozaban de los más altos niveles de popularidad cuando más despiadados eran. La intelectualidad cuyos descendientes son ahora tan hostiles al comunismo, en el momento se postraban ante los Partidos Comunistas y participaban con un entusiasmo más que aparente en la construcción socialista. Y el mero entusiasmo no puede explicar tal abnegación; su razón subyacente eran las impresionantes tasas de crecimiento económico producidas por el Estalinismo.
Una organización que no sólo es poderosa sino económicamente exitosa infunde no sólo miedo sino respeto.
Uno puede ver este fenómeno, invertido y reducido en su forma, en el miedo supino mezclado con admiración que Thatcher infundió en nuestra intelectualidad de izquierdas. Si echamos un vistazo a oriente vemos más historias de éxito capitalistas, como Taiwan y Corea del Sur, que han combinado un claro autoritarismo con el amiguismo y la corrupción con un rápido crecimiento económico.
Cuando una dictadura económica, “afloja” lo que acontece es una liberalización política que deja incólumes los fundamentos económicos. La URSS bajo Jrushev y los acontecimientos recientes en Corea son prueba de esto. Es sólo cuando la liberalización política se da en situaciones de fracaso económico cuando la crisis queda fuera de control y lleva a la revolución económica.
Proposición 2. La represión política persistió debido a la fragilidad económica. La justificación oficial del Muro de Berlin era que consistía en una defensa antifascista. Algo de verdad había en ello, como demostró el flujo inmediato de organizaciones neonazis que se asentó en la antigua RDA en cuanto cayó el muro. Pero como todo el mundo sabe, el muro también tenía la función de detener la inmigración a la RFA. ¿LA cuestión fundamental es esta, por qué fue la RDA y no la RFA la que tuvo que construir un muro.
Históricamente la respuesta es clara: sucedió porque fue la RDA la que estaba perdiendo población a favor del Oeste. Aunque sus fugitivos pudieran alegar como motivo su amor a la libertad, la libertad, a lo que parece, debe ser dorada para ser amada.
Por mucho lustre político que se le dé, se trataba de dinero. La India ha sido “libre y democrática” desde comienzos de la guerra fría, pero por alguna razón los ciudadanos soviéticos y de Europa del Este no fueron demasiado clamorosos en reivindicar su derecho a emigrar allí.
Para regresar a Europa Central; en los 50 ambas repúblicas alemanas estaban suprimiendo activamente sus enemigos políticos. El Partido Comunista fue ilegalizado en la RFA como una amenaza al Estado, tan activamente como estaban siendo perseguidos los partidos pro-capitalistas en la RDA. Pero en los setenta los dirigentes del Oeste tenían la suficiente confianza como para legalizar el Partido Comunista mientras que el Este seguía siendo una fortaleza asediada. Las diferencias políticas nacían del desempeño económico relativo de cada país. Si la economía de la RDA hubiera superado a la de la RFA, la gente hubiera cruzado el muro en la otra dirección. Y al final hubiera sido el gobierno del Este el que hubiera impuesto sus condiciones para la unificación.
2. Elaboración de la tesis.
El colapso del socialismo realmente existente se debe a causas identificables insertas en el mecanismo económico, pero que no son inherentes a todos los socialismos posibles.
Examinaré algunas de las contradicciones mejor conocidas en la economía de los países socialistas. El argumento de que no son propias de todos los socialismos posibles será presentado más adelante en la sección 4.
Elaboración 1. El mecanismo para la extracción del excedente se derrumbó progresivamente resultando en una inversión inadecuada.
La economía marxista contempla el método de producción de un excedente como el rasgo distintivo de un modo de producción. La formas económica específica, en la que el trabajo excedente impagado se detrae de los productores directos determina la relación entre gobernantes y gobernados, surge directamente de la producción misma y a su vez reacciona sobre ella como su elemento determinante.
Sobre esto, sin embargo, se funda toda la formación de la comunidad económica que surge de las propias relaciones de producción, y por tanto, creando simultáneamente su forma política específica. Es siempre la relación directa de los propietarios de los medios de producción con los productores directos, una relación que se corresponde naturalmente con una fase definida en el desarrollo de los métodos de trabajo y por lo tanto en su productividad social, lo que revela su secreto más íntimo, la base oculta de toda la estructura social, y con ella la forma política de la relación de soberanía e independencia, en breve, la forma de Estado correspondiente específica (6)
En una economía socialista la extracción del excedente se produce mediante una división políticamente determinada del producto material entre los bienes de consumo y otros productos del plan estatal. Este es el “secreto más íntimo, la base oculta de toda la estructura social” del socialismo. Su sistema de extracción del excedente es muy diferente del capitalismo en los siguientes aspectos:
La división del producto se determina directamente en términos materiales más que indirectamente como resultado de las relaciones de cambio. La división se determina centralizadamente más que mediante numerosas negociaciones locales sobre los precios de la fuerza de trabajo, horas trabajadas, etc.
El nivel actual de los salarios monetarios es irrelevante por que la oferta de bienes de consumo está predeterminada por el plan. Salarios monetarios más altos no resultan necesariamente en salarios reales incrementados. Además gran parte del salario real se recibe bajo la forma de bienes y servicios gratuitos y subsidiados.
Esta forma de extracción surge del carácter elevadamente integrado y socializado de la producción en el socialismo. A partir de ahí se desarrolla la absoluta necesidad de las fábricas individuales de estar subordinadas al centro, y la irrelevancia comparativa de su rentabilidad individual. Y ello determina a su vez el carácter centralizado del Estado y la imposibilidad de las autoridades locales de disponer autónomamente de los recursos. Todas ellas son características invariables del socialismo.
Ese secreto más íntimo determina la relación entre gobernantes y gobernados como sigue; considérese dos posibilidades, o los dirigentes y los ciudadanos son grupos diferentes, o son lo mismo.
Si, como en el socialismo realmente existente, no son lo mismo, entonces quienquiera que controle la autoridad planificadora es el dueño efectivo de los medios de producción, y un dirigente. Estos dirigentes (en la práctica el Comité Central del Partido Comunista) aunque con frecuencia venales, no pueden cumplir su función social persiguiendo de forma demasiada desvergonzada su propio interés como los burgueses. Se ven obligados a desempeñar un rol social y público, a organizar la vida política e ideológica de la sociedad para asegurar que se cumple el plan. Una de las maneras más efectivas de hacer esto es mediante el culto a un líder carismático, respaldado en mayor o menor medida por el terror estatal.
Los cultos a la personalidad, en los que el líder aparece como la Voluntad General encarnada no son accidentes, sino una adaptación eficaz de las demandas contradictorias de un modo socialista de producción (que dicta la dominación de la sociedad política sobre la civil) combinada con las instituciones del gobierno representativo.
Algunos lectores protestarán en este punto: ya es bastante malo que sin ninguna vergüenza caracterice el sistema Leninista como socialista, pero ¿cómo puedo decir además que tenía un gobierno representativo?
Un gobierno representativo, selecciona a ciertas personas, que normalmente se denominan políticos, para defender o representar a otros en el proceso de toma política de decisiones.
Esto es justamente lo que hace un partido leninista en el poder. Actúa como representante de la clase trabajadora y toma decisiones políticas en su nombre. Y como tal no es una forma de gobierno menos representativa que el gobierno parlamentario, hay diferencias en relación con quién está representado y como está representado, pero el principio representativo sigue siendo el mismo: las decisiones no se toman por los afectados sino que son monopolizadas por un grupo de políticos profesionales, cuyos edictos se legitiman en función de la representación. La selección de dichos dirigentes en elecciones multipartidistas no disminuye en nada su carácter representativo ni erradica la diferenciación entre gobernantes y gobernados.
El carácter contradictorio del gobierno socialista representativo es evidente de manera banal. Los representantes del proletariado, a través de su control del plan, y por lo tanto del método por el cual el plusvalor se extrae de los productores directos, tienen el control efectivo de los medios de producción. Como tal su posición individual de clase se transforma y su capacidad de seguir representando al proletariado queda en entredicho.
Sólo si la distinción entre gobernantes y gobernados queda abolida, cuando las masas decidan todas las cuestiones fundamentales a través de las instituciones de la democracia participativa, el secreto íntimo totalitario que está en el corazón del socialismo deja de ser contradictorio.
Sólo cuando las masas en plebiscito decidan la disposición de su trabajo social colectivo: cuánto irá a defensa, cuánto a sanidad, cuanto a bienes de consumo, puede la vida política del socialismo dejar de ser un fraude. Pero para volver a la cuestión de la extracción de la plusvalía. Bajo el socialismo esto es un proceso inherentemente totalitario, una subordinación de la parte al todo, de las empresas al plan, de los individuos al colectivo. La producción no es para el lucro sino que tiene un carácter social. Bajo un sistema de democracia participativa, este conformismo totalitario puede tomar un aire democrático al estilo suizo más que un aire fascista alemán, pero no sería menos real.
Gorbachov socavó todo el proceso de extracción del excedente atacando el principio totalitario. Una de sus primeras medidas fue permitir a las fábricas retener la mayor parte de sus beneficios. De un plumazo introdujo el principio antagonista burgués de extracción del excedente: la búsqueda del beneficio de las empresas individuales. Sumió todo el sistema en el caos. El gobierno, privado de su principal forma de ingresos, recurrió a imprimir dinero, y el resultado fue una inflación desbocada. Las fábricas disponían de dinero extra, pero como la distribución del producto social aún quedaba determinada por el plan, no podían actuar como las empresas privadas lo hubieran hecho y convertir este dinero en capital productivo. El sistema socialista de extracción de plus-valor fue saboteado sin un sistema burgués que lo reemplazara, y la economía se sumió en una espiral inflacionaria.
Gorvachov intentó hacer un pan con unas hostias y así le salió, mezcló cosas que no se pueden mezclar. La burocracia china fue más lista, más gradual en su restauración del capitalismo, y más brutal ante la contestación popular.
Lo que molan son sus justificaciones: estamos desarrollando las fuerzas productivas, carajo, de aquí a 50, 100, 200 años, estaremos maduros para el socialismo. Al tiempo que mantenemos nuestras prebendas políticas y burocráticas claro, y explotamos al personal tanto o más que en los países capitalistas no avanzados y ya no digamos de los avanzados. Pero como crecemos al 13% y hacemos negocios con todos, qué más da.
También se hace alusión a lo que dice Unk: puede haber sistemas capitalistas muy autoritarios en lo político, como en Corea del Sur, pero lo determinante es el crecimiento económico. Si además de autoritario el sistema no funciona, es cuando vienen las revoluciones y tal.