No es la estepa siberiana, pero en invierno se parece mucho. Si lo sabré yo. Por los sabañones, mayormente.
Queda inaugurado este hilo para que los de pueblo hablemos de nuestro pueblo y los de capital... pos del pueblo de sus abuelos.
Prohibido hablar de capitales.

Yo he estado arriba del todo, donde el nido de la cigüeña, pero de mu chinorri, pero mucho-mucho. Es uno de mis primeros recuerdos. Antes de subir a la cabina del camión, soltar el freno de mano y embalarme hacia la casa (una cueva, casi) de un "marginado" que diríamos ahora.
¡¡¡¡¡Dicen que Topas
No figura en el mapa
pero
bebiendo vino por brutos
nos conoce hasta el Papa...!!!!!
En mi pueblo se presumía de brutos. Ser bruto daba caché. Las salvajadas estaban bien vistas. De pequeñito sentía terror solo de pensar que algún día tendría que correr los gallos, actividad festiva que reunía a toda la población en la carretera de Huelmos para presenciar el espectáculo de los mozos sobre caballos al galope arrancando al pasar la cabeza a un gallo colgado por las patas a una cuerda que se accionaba a su paso mediante poleas en los extremos para añadirle mayor dificultad.
En Topas, los toros tiran mucho. Entonces, cuando yo era pequeno, algunas casas (pocas ya) se embadurnaban con caca de la vaca, como las tribus africanas esas. No habían aprendido a pescar, todavía, pero los cangrejos de río los cogíamos a sacos cuando había sequía.
Wikipedia escribió:
En ciertas localidades de Castilla y León, los quintos pasaban al galope a lomos de un caballo para agarrar unos gallos o pollos que colgaban atados de las patas en la plaza del pueblo. Sin embargo, se abandonó en la década de los 70 y 80 por su crueldad, ya que morían porque se les arrancaba el cuerpo de la cabeza atada, aunque la tradición en vez de perderse fue sustituida en unos casos por sacos colgados rellenos de plumas. Este rito aún se conserva en ciertas zonas de Toledo.
Ahora, veo que
mi pueblo figura en la Wikipedia. Lógico: en su término municipal está el
Centro Penitenciario de Topas. Pero, vaya, que incluso Lennard me dice que tiene un amigo de Topas, como yo, que vive en Berlín, que me tengo que acordar, porque somos de la misma edad y fuimos juntos a la escuela. No había otra.
Imagen aérea del Centro Penitenciario de Topas
Lo más bonito de mi pueblo es sin duda el
castillo del Buen Amor, ahora hotel, antes propiedad de la familia de banqueros Coca, sempiterno diputado por la gracia de Franco. La dehesa contigua, con toros bravos, era de una pareja de rusos, sofisticados y elegantes, que supieron poner su fortuna a buen recaudo antes de la Revolución. Quedaban a varias leguas de distancia del pueblo, pero ambos daban trabajo a mi padre y el muy cabrón, que estaba loco y alcoholizado, pero de tonto no tenía un pelo, aprendió los rudimentos de la arquitectura: fortaleza o racionalismo corbusier. Así que, como le acompañaba desde chiquitín, fue mi primer acceso a otros mundos más sofisticados.