Creo que
Ñebreu lo define como "leche podrida", pero para mí es uno de los grandes majares.
Pero en realidad este post no va de gastronomía, sino de ciencia y de... ¿arte?
Resulta que la Science Gallery de Dublin presenta una instalación de quesos artesanales muy especiales denominada Selfmade.
La peculiaridad de estos quesos es que han sido elaborados con bacterias humanas, a partir de cultivos con muestras de un dedo del pie del microbiólogo Ben Wolfe, del ombligo del chef Michael Pollan, de la boca de la quesera Seana Doughty, y así hasta un total 11 personas, entre artistas, científicos, antropólogos y fabricantes de queso.

Este es el queso elaborado con las bacterias del ombligo del chef Michael Pollan

Este con microbios de la boca de la quesera Seana Doughty

Este corresponde al pie de Ben Wolfe
Si Ñebreu ha llegado hasta aquí ya estará vomitando. Pero queda lo más interesante:
Resulta que los quesos elaborados con bacterias humanas recrean el olor de las axilas y los pies sudados del donante. "No es de extrañar que los olores del queso y los olores corporales sean similares", explica Seana Doughty. "Pero cuando empezamos a trabajar en esto, nos sorprendió no sólo que el queso comparta moléculas de olor similares a las de partes como los pies malolientes, sino la coincidencia de poblaciones microbianas similares".
"A pesar de sus similitudes químicas y biológicas, las respuestas culturales y emocionales son obviamente muy diferentes ante a un queso apestoso que ante unos pies apestosos", explicó Agapakis. "Al hacer el queso con microbios en el cuerpo queremos destacar estas conexiones bacterianas, y potencialmente ampliar el papel de los dos olores y microbios en nuestras vidas".
El proyecto entra luego en algunos intríngulis científicos sonde ecología microbiana y bioeconomía y sobre si los cultivos de bacterias pueden mejorar la tolerancia bacteriana en nuestro cuerpo que, si eso, lo dejo para que alguien más capacitado que yo lo interprete.
"Nadie va a comer este tipo de quesos, pero esperamos que inspire nuevos debates sobre nuestra relación con el cuerpo y con nuestras bacterias", concluyen.

Imagino que estais deseando ir a Dublín para oler quesos con aroma de sobaco y pies podridos.
Que sepáis que tenéis de tiempo hasta el 19 de enero.
De nada.