Si, como vino a decir la abogada, no se puede afirmar que "Hacienda somos todos", significaría que no todos los ciudadanos resultan perjudicados de la defraudación fiscal. O bien, que tributar conforme a lo que establecen las normas no redunda directamente en beneficio de todos los ciudadanos.
Una cosa es que la defensa jurídica de los intereses de la Hacienda Pública sea ejercida por la Abogacía del Estado y otra muy distinta es que el único perjudicado por la defraudación fiscal sea el erario.
El bien jurídico a proteger no es sólo la pérdida de ingresos que el posible delito puede suponer para las arcas del Estado, sino el de la obligación que tenemos todos los ciudadanos para con el bien común a la hora de pagar nuestros impuestos.
La campaña publicitaria a la que hace referencia la abogada Ripoll se llevó a cabo precisamente para fomentar la idea de que el pago de impuestos redunda en beneficio de la comunidad y no sólo en el correcto funcionamiento de la Administración Tributaria.
Creo que la Abogacía del Estado ha utilizado el peor de los argumentos posibles, porque, en efecto, muchos ciudadanos piensan que Hacienda no somos todos y actúan en consecuencia: defraudando.
Lo que clama al cielo -argumento coincidente de la defensa, el fiscal y la Abogacía del Estado- es que se sostenga que, por los mismos hechos, sí hay delito para unos (Urdangarin) y no para otros (la Infanta). Desde ese punto de vista, Hacienda, en efecto, no somos todos.
http://www.elmundo.es/opinion/2016/01/1 ... b4607.html