Registrado: Mié Dic 21, 2005 7:47 pm Mensajes: 51221 Ubicación: New Madrid County, Missouri
-¿Cuantas personas se necesitaban en la URSS para redactar un memorandum? Tres. Uno que supiera escribir, otro que supiera leer, y un agente del KGB para vigilar a ese par de intelectuales contrarrevolucionarios y pequeño burgueses
Tres presos en el Gulag: - A mi me encarcelaron porque siempre llegaba a trabajar cinco minutos tarde y me acusaron de contrarrevolucionario - Pues a mí me encarcelaron porque llegaba cinco minutos antes de la hora y me acusaron de espía - Pues yo llegaba todos los días a la hora en punto y me acusaron de tener un reloj occidental
En el Gulag: - ¿Y a tí cuántos años te han caído? - Diez - ¿Y qué hiciste? - Nada - Venga ya, por no hacer nada la condena son sólo cinco años
¿En qué se parecen el peso cubano, la libra y el dólar? En que hace falta una libra de pesos para tener un dólar
- Camarada, ¿tú qué piensas del Secretario General? - Lo mismo que tú - Quedas arrestado
Registrado: Mar May 30, 2006 1:18 pm Mensajes: 56586 Ubicación: I will show YOU the Dark Side
Otro chiste concierne a los premios que se concedían a las lecheras estajanovistas. En una ceremonia formal, la primera recibe un aparato de radio, la segunda un gramófono y la tercera una bicicleta. Después llega una cuarta, la “porqueriza destacada” de la granja coelctiva, a la que con mucha emoción el director entrega “las obras completas de nuestro amado camarada Stalin”. Silencio impresionante. Después se oye una voz al fondo “justo lo que se merece esa zorra”.
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Iros todos a tomar por culo. Ya lo hago yo, yalo hago yo. Se tarda menos tiempo en hacerlo que en estar dando explicaciones.
Registrado: Mar May 30, 2006 1:18 pm Mensajes: 56586 Ubicación: I will show YOU the Dark Side
Sacados del libro de Fitzpatrick, algunos son realmente ingeniosos:
Los blancos más atrayentes de los comentarios subversivos eran los lemas soviéticos. Estas frases, derivadas por lo general de los obiter dicta de Stalin, tendían a reproducirse interminablemente en los diarios y en los discursos propagandísticos, y a veces incluso aparecían en las banderas. “La vida ha mejorado”. “La tecnología lo decide todo”. “Los cuadros lo deciden todo”. “Alcanzar y superar al Occidente”. “No hay fortaleza que los bolcheviques no puedan tomar”. Como eslóganes publicitarios, eran fáciles de memorizar y fáciles objetos de mofa y sátira. Ya vemos lo irritada que estaba la gente por la constante afirmación de que “la vida ha mejorado”. “Alcanzar y superar al Occidente” (que suena mejor en ruso) era la base de muchas bromas, por ejemplo: “Cuando alcancemos el Occidente, ¿podemos quedarnos allí? “Cuando lleguemos hasta América déjame descansar. Ya no quiero ir más lejos”.
Los acrónimos y las iniciales, otro asunto favorito del funcionariado soviético, eran motivo de mucha mofa, normalmente mediante lecturas que los modificaban. Las iniciales del Partido Comunista en los años treinta, VKP, eran según los campesinos las siglas de “Segunda Servidumbre” (Vtoroe Krepostnoe Pravo), y para algunos jóvenes de Leningrado, las iniciales de la propia URSS, SSSR, CCCP en Ruso, significaban “la muerte de Stalin salvará a Rusia”. (Smert’ Stalina Spaset Rossiiu). La OGPU se leía como “¡Oh, Señor, ayúdanos a huir!” (¡O, Gospodi! Pomogi Ubezhat’) y, leídas del revés “Si te escapas te cogeremos y te cortaremos el cuello”. (Ubezhish’—Poimaiut, Golovu Otrubiat).”
Esa misma querencia por los juegos de palabras y la inversión de los clichés soviéticos se expresaba en lo que en un contexto menos autoritario podría llamarse bromas pesadas (las autoridades soviéticas lo llamaban sabotaje). A pesar de los severos castigos consecuencia de tales acciones, los censores tenían que estar todo el rato al acecho de pequeños cambios en los textos de los periódicos, folletos y libros, que podrían haber sido errores tipográficos pero que pervertían cómicamente el sentido. “La liquidación del analfabetismo” un lema predilecto, se convirtió de algún modo en “liquidación de la comida” en un diario de provincia. En otro diario, los retratos de los miembros del Politburó aparecían en desventurada cercanía a un reportaje sobre estadísticas económicas titulado “Cabezas de Ganado en la URSS”. Nombres de lugares que honraban a los dirigentes como Kirovgrad y Stalingrad se trocaban en Kirovgad y Stalingad (grad: ciudad, gad: sinvergüenza). Un chistoso (saboteador) de Baskiria no se preocupó ni de hacer que su chiste pareciera un error tipográfico cuando insertó el lema “el que trabaje más y mejor no saca nada”, en la cubierta de 10.00 guías de trabajo para granjeros colectivos en 1933.
Se ponía como chupa de dómine a los comunistas en los chistes soviéticos, donde aparecían Stalin y Lenin con frecuencia, y en menor medida dirigentes como Molotov, Voroshilov, and Kalinin.
Uno de los muchos chistes de Lenin y Stalin que circulaban a mediados en los años treinta jugaban con el hecho de que tanto la esposa de Lenin, Krupskaia, y la esposa de Stalin Alliueva, se llamaban Nadezhda, que significa esperanza, y la muerte de la mujer de Stalin. “Lenin tenía Nadezhda (esperanza) y ella sigue ahí, pero Stalin no tiene Nadezhda”. Los acertijos y las lecturas inversas eran muy populares: “lee el nombre de Kirov al revés, de derecha a izquierda” (vorik significa ratero)
A mediados de los años treinta había muchas variantes y elaboraciones de la chastushka desencadenada por la muerte de Kirov: “Mataron a Kirov, Ellos (nosotros) mataremos a Stalin”. Una variante era así: “cuando mataron a Kirov/liberalizaron el comercio de pan/cuando maten a Stalin/disolverán las granjas colectivas”. Otra chatushka del mismo periodo decía: “Cuando Lenin moría/ le ordenó a Stalin/no dar pan a los obreros/ no enseñarles carne”. Pero esta chastuska era algo raro por hacer equivaler a Lenin y Stalin en vez de presentar un contraste entre ellos. Una chastushka de Ucrania en los años del hambre de 1932 y 1933 expresaba el contraste así: “Lenin defendió nuestra clase/para que tuviéramos lo justo para no morirnos/Stalin nos destruye a todos/para que podamos yacer en la tumba”.
Los estajanovistas, que se veían como los pelotas del régimen, eran objeto de muchas mofas. “¿Qué dan? Pregunta una vieja señora, que se ha puesto en una cola. “Una buena bofetada” replica alguien. “¿A todos, o sólo a los estajanovistas?” Otro chiste concierne a los premios que se concedían a las lecheras estajanovistas. En una ceremonia formal, la primera recibe un aparato de radio, la segunda un gramófono y la tercera una bicicleta. Después llega una cuarta, la “porqueriza destacada” de la granja coelctiva, a la que con mucha emoción el director entrega “las obras completas de nuestro amado camarada Stalin”. Silencio impresionante. Después se oye una voz al fondo “justo lo que se merece esa zorra”.
Había muchos chistes sobre el horror y la represión, tema tabú en la sociedad soviética. Los dos siguientes se convirtieron en clásicos del folclore soviético:
“1937. Noche cerrada. Suena el timpre. El marido va a ver quién es. Vuelve y dice, “tranquila cielo, son bandidos que han venido a robarnos”.
“¿Por qué estás en la trena?, por bocachanclas, he contado algunos chistes. ¿Y tu? Por vago. Oí un chiste y pensé: ya lo contaré mañana si eso, pero un camarada no pierde tiempo”.
Los chistes soviéticos recalcaban al indefensión de los ciudadanos soviéticos frente a la violencia del Estaado; otros volvían del revés el cliché que comparaba el feliz presente y el miserable pasado, o subvertían las imaginería soviética de heroísmo y dedicación. En un chiste:
“Llevan a un trabajador a lo alto del Kremlin y le piden que demuestre su devoción al régimen soviético saltando a una muerte seguirá. Salta sin dudar un momento, cae sobre una red preparada de antemano y se le felicita de su devoción. Pero un testigo de la escena, que pregunta al obrero por qué saltó sin dudar, obtiene la desilusionada respuesta: “a la mierda con la vida esta”.
Arranques como anterior, breves explosiones públicas de cólera, en las que el individuo mandaba al diablo las precauciones e inhibiciones normales, ocurrían con frecuencia también en la vida real. Sin ninguna duda estaban ligadas a la excepcional incomodidad y a las tensiones de la vida diaria, pero también pueden haber sido reacciones vinculadas con la vigilancia. Se informó de un acceso de cólera real en una asamblea de aldea sobre el tema favorito de los propagandistas soviéticos: la situación internacional y el riesgo de guerra. Un miembro de la audiencia, que habían oído esto demasiadas veces, “saltó y dijo a grito pelado, temblando de cólera: “¡Al carajo con esta mierda de vida! ¡A ver si es verdad que vamos a la guerra de una puta vez! ¡Cuánto antes mejor! ¡Yo voy el primero”. Una explosion similar fue desencadenada por un debate en una fábrica sobre la nueva Constitución al mencionar el lema de Stalin “la vida ha mejorado”. Cuando el debate marchó por los derroteros de la mejora de las condiciones de vida, que la vida ahora era más alegre, etc, un obrero tiró el folleto con el borrador de la Constitución al suelo y empezó a pisarlo con rabia, gritando “a la puta mierda ya con vuestra Constitución, a mí no me ha dado nada… paso hambre, toda mi familia pasa hambre, ahora vivo peor… vivíamos mejor antes”.
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