Goldstein escribió:
Corrijanme si me equivoco, pero no es exactamente asín el tema del imperium. En Roma había tres tipos de autoridad, la auctoritas, la potestas y el imperium. La auctoritas era simplemente autoridad moral, la potestas era la capacidad para dar órdenes de los funcionarios de bajo rango, y el imperium era la capacidad de dar órdenes de los funcionarios de alto rango, que se diferenciaba de la anterior en que los que tenían imperium tenían linea directa con los dioses vía auspicios, y lo que era más importante, iban acompañados por los munipas de la época, los lictores, que ejecutaban la sentencia un situ. Un detalle interesante es que los lictores sólo podían administrar penas de muerte fuera de los límites del casco urbano de Roma. Lo cachondo es que esos límites estaban fijados por la tradición etrusca, con lo cual cuando Roma creció había partes que quedaban fuera del pomerium (esa zona tradicional sin pena de muerte), pese a estar dentro de las murallas de la ciudad. Asin si la liabas parda en el foro lo más que podía pasar es que te azotasen, pero hacer lo mismo en el monte capitolino podía terminar con tu cabeza en una cesta. También es cierto que quizá el monte capitolino quedó excluido del pomerium por encontrarse en él la roca tarpeya, el lugar donde los romanos despeñaban a los traidores a Roma.
En efecto, además la auctoritas era estrictamente personal (e iba más allá de la mera autoridad moral, o tal vez deviéramos decir que los romanos se la tomaban mucho más en serio que nosotros), mientras que las otras dos emanaban del cargo. La línea directa vía auspicios no tenía nada que ver con el imperium sino que corresponde a los arúspices y augures (que sí que muchas veces eran también funcionarios, pero no siempre; por ejemplo, César oficiaba los augurios para Craso durante la rebelión de Espartaco porque era augur, cosa que Craso no era a pesar de su rango superior con imperium incluído).
El pomerium no te libraba de la pena capital (la roca Tarpeya era sólo para traidores), era más bien de índole sagrada (por ejemplo, no se admitían reyes dentro del mismo). Si un proceso judicial en condiciones decía que tocaba ejecutar, ahí te quedabas. Eso sí, la crucifixión para los no ciudadanos, que todavía hay clases.