doniña escribió:
Muy interesantes vuestras recomendaciones, Neck y Shibboleth.
Laclau al menos es menos brumoso y pajillero, más estable que Zizek, que oscila entre boutades robespierrianas neostalinista-maoístas cuando está de subidón, y realismo socialdemócrata cuando se cansa de bracear y aterriza. Y ni que decir tiene que el marco interpretativo de Laclau se adecúa bastante bien a las experiencias latinoamericanas post-neoliberales. Además Zizek se burla de los veganos, aunque, eso sí, es más divertido.
El debate clave es sobre qué es más realista y plausible: una política que apele a una composición de clase donde converja un sujeto social que sea "proletario/asalariado pobre" con un programa político comunista, o una política como el populismo à la Laclau, que ante el problema de la composición opta por difuminar tanto la intensión de la definición del sujeto social como la intensión del programa político, ganando así en extensión y por tanto transversalidad y en adecuación realista a la estructura de clases y sus varias maneras de medirla, tanto como a la diversidad de ideologías dentro de los dominados, el 99%.
Esto es, ¿es plausible crear un catch it all party al estilo marxista auténtico, con su viejo marco interpretativo, al estilo KKE, o por el contrario al estilo Mélenchon (el caso más parecido a lo defendido por Mouffe-Laclau), o al estilo Syriza (que no deja de ser una socialdemocracia)? ¿Cómo crear una coalición vencedora mediante la combinación de un grupo social determinado y un programa determinado? El marxismo vintage desde luego, creo, es el que peor lo tiene, por mucho que exhiba pureza revolucionaria frente a los revisionistas. Sin una sociología de clases adecuada, como la desarrollada por Erik Olin Wright, la apelación a la clase trabajadora con la esperanza de que ésta devenga en "clase para sí comunista" no sirve de mucho.
Ya ves el éxito que tuvo Mélenchon, y en cambio, el que tiene Syriza. Me gusta porque ejemplifican muy bien le disyuntiva que le veo yo a la izquierda: o el postmodernismo, inherentemente neoconservador o histérico (puesto que, o cae en esencialismos de identidades y relativismos culturales, o simplemente es una respuesta emocional que no elabora racionalmente su marco interpretativo de la sociedad), o un llamamiento a la clase social como aglutinador principal.
Es cierto que no lo hacen con el lenguaje algo más old school del KKE, pero no por ello creo que vayan en la dirección de "multitudes" o coaliciones arco iris que defienden Laclau (un inciso: de Laclau no he leído casi nada y me guío por reseñas e interpretaciones que han hecho otros, así que igual me equivoco). Pongamos que hacen una elaboración más flexible del concepto de clase trabajadora que el de sacar un póster de la URSS, pero están en mi orilla del río. Allá, al otro lado, está el calvo al que citas, con su relativismo que no puede cambiar ninguna realidad objetiva porque no cree en que esto exista. Cada vez que veo una foto de Foucault, me dan ganas de soltarle un puñetazo en el ojo.
Respecto a lo de que sean socialdemocracia, es cierto, si se interpreta dentro del clásico debate de "revolución vs. reformismo". Pero tienen dentro a grupos marcadamente anticapitalistas, y no veo por qué podemos criticar el inmovilismo y el anacronismo de marcos conceptuales anticapitalistas antiguos ("ya no puedes hablar de clase obrera fabril" etc etc) pero tenemos que seguir encallados en la confrontación esa de revolución vs. reformismo. Ni que fuésemos Rezzonics acabando de descubrir a Rosa Luxemburgo. Mientras la dirección y las propuestas que haga Syriza vayan en pro de los trabajadores griegos (y por tanto, a la larga, de todos los trabajadores), olé sus cojones (incluso aunque yo dijese que me mola más el old school flavour del KKE). Criticarles por ser socialdemocracia o demasiado tibios se puede hacer si tienes un ejemplo de alternativa en marcha que está funcionando y viable de ser trasladada a ese contexto.
El otro día estuve en una charla sobre "Movimientos sociales alternativos en la crisis griega", que era "dos pavos anarquistas te comen la oreja sobre Grecia" en neolengua. Rajaron al KKE y a Syriza. Cuando la peña le pegaba a los nazis, eran "el pueblo". Cuando votaban a Syriza por supuesto eran algo así como borregos alienados, o incluso traidores. Luego, según ellos, Amanecer Dorado tenían "el poder que les daba el sistema" (lol, claro, "el sistema" quiere un partido extremista con un punto de vista rupturista, y de reminiscencias fascistas que desequilibre la UE, claaaro). Y su sindicato de base de camareros había visto un incremento entre 2007 y 2013 de... chan chan channnnnnnnnnnnnnnnnnnnn.... 300 miembros.
Que echaran mierda sobre Syriza o el KKE me daba más o menos igual, el problema es que, ni aclararon qué proponían para Grecia, ni explicaron cómo llegar ahí. Y no tenían un contra-ejemplo al ascenso en popularidad de Syriza. ¿Por qué me tengo que fiar de que el barman loco va a saber cómo organizar Grecia, sólo porque reparta los carnés de revolucionario? No me interesa la moto. Iba a trollear in real life la charla, pero como estaba con una amiga, me supo mal por ella y me callé.
Bonus track: una histérica del público que empezó a preguntar si "los comunistas del KKE no se enfrentarían a los anarquistas porque quieren defender sus ministerios, que están muy cómodos en ellos".
Pista: el KKE no tiene ministerio alguno, pero como siempre, una histérica no permite que la realidad estropee su fantasía.