Un resumen de un texto que leí hace tiempo (por eso igual en alguna cosa no estoy del todo acertado o simplifico demasiado):
http://www.scielo.cl/pdf/polis/v8n24/art12.pdf"Acumulación, regulación, ondas y estrategias en las luchas del trabajo" de Andrés Piqueras.
Piqueras es un sociólogo marxista de la UJI, si mal no recuerdo. En este artículo hace un repaso (no tan breve, son 48 páginas) sobre la combatividad en el ámbito del mundo del trabajo (suele poner mayúsculas a "Trabajo" para referirse a todo ese mundillo), incidiendo en la importancia del factor de
conciencia en el mismo.
A pesar de ser largo, no me parece un texto muy denso, yo en concreto me lo leí en plan esperando en colas de trámites administrativos (

). El concepto de "ondas largas" hace referencia a procesos expansivos en el capitalismo (da una duración aproximada de 25 años, pero creo que es bastante relativa) que una vez acaban, provocan un período de crisis que a su vez alumbra un model nuevo que sustituirá al anterior. Este modelo nuevo estaba ya presente de alguna forma en el período anterior, pero no se había podido desarrollar plenamente. A mí eso me recuerda a la tesis de Cohen con todo el tema del desarrollo de las fuerzas productivas y cómo la superestructura (ordenamiento legal, relaciones sociales, laborales, etc) "limita" (en el texto en inglés es "fetch" que viene a ser "esposar" o "encadenar" en el sentido de no dejar un movimiento pleno) la libre evolución de las mismas, hasta que ésta es superada, y el proceso vuelve a iniciarse.
En el inicio de cada fase de acumulación el Capital (no lo imaginemos como un cónclave de tíos con sombrero de copa y puro, hoy en día serían jóvenes hipsters enrrollaos trabajando en las oficinas de Facebook o Goldman Sachs) tiene recursos suficientes para desactivar cualquier tipo de conflictividad en el Trabajo, mediante un cierto reparto de sus ganancias, que estimula un reformismo y una coopotación de la clase obrera. Vamos, el "pacto social" de toda la vida: como hay pasta, pues te puedes jubilar a una edad medio-decente y tus hijos pueden ir a la universidad. El problema es que el reparto nunca es homogéneo, y siempre provoca una segmentación en la clase trabajadora (ahora veremos qué pasa con eso) en distintos niveles de acceso a los beneficios del mismo.
Pero cuando hay crisis, no hay pasta para pagar eso, y entonces el Capital desencadena una ofensiva contra el Trabajo, mediante la rebaja de las condiciones asumidas por éste hasta ese momento. Ahora bien, dentro del Trabajo se da también una conflictividad interna, de tipo polanyano: la segmentación de la clase trabajadora lleva a que los distintos estamentos se enfrenten entre sí.
Pensemos por ejemplo en un pavo que toca el organillo y por la noche no puede satisfacer sexualmente a su esposa por sufrir de disfunción eréctil: no deja de ser un trabajador, pero se ha tragado durante tiempo y ha retroalimentado un discurso antifuncionarios, porque odia a su cuñado o hermano (ya no me acuerdo qué coño era suyo). A su vez, otros segmentos del Trabajo que han gozado de mejores condiciones, también pueden caer en el conflicto contra otros trabajadores. Por ejemplo pensemos en funcionarios de mayor edad que se ven cuatro programas de Callejeros Veraneo (o como se llame), ven a veinte monguers veinteañeros en plan "POS ME PEGO LA FIESSSHTA" y ya entran en modo "la culpa de la crisis es de esta juventud que ha crecido sin valores, gñe". En este tipo de conflictividad interna a una clase yo ubicaría también los conflictos étnicos (nativos culpando a inmigrantes del paro en plan Amanecer Dorado, con veinte ciclados que no suman una neurona reventando comercios de pakistaníes en plan Noche de los Cristales Rotos para "salvar a su país", musulmanes como el de Toulouse que ante la miseria económica se pegan un retroceso secular hacia identidades religiosas integristas, etc).
Todas esas divisiones se refuerzan durante la crisis, y una vez superada ésta, contribuirán a que en la nueva fase expansiva del capitalismo, el reparto vuelva a ser desigual (no necesariamente en términos cuantitativos, sino también cualitativos), y se solidifiquen como identidades diferenciadas, fragmentando aún más a la clase obrera. Por tanto, es algo así como si consigues un acople de un micrófono en tu ampli Fender. Que va aumentando hasta límites ensordecedores y el batería del grupo se levanta, lo tiene que apagar y te mete una hostia (tú serías un capitalista, el ampli la clase obrera, y el batería sería un marxista hardcore antiposmodernismo). Pero esto ya es opinión mía, no digo que salga en el texto.
Volviendo a lo que dice Piqueras, en un proceso de crisis la fuerza para influir en el sistema que tiene el Trabajo, se debilita. Pero hay sectores minoritarios, aunque más concienciados, dentro del mismo, que se hacen más rupturistas. A medida que la legitimidad del sistema se vaya agotando, esta minoría (vanguardia) podría ser capaz de intensificar el conflicto de clase.
Piqueras habla de cuatro etapas:
1- De la Revolución Francesa a 1848, con los primeros levantamientos del Trabajo como sujeto diferenciado. ("Caballeros, hacen falta más armas para disparar a esos harapientos valencianos").
2- De 1848 a finales del s.XIX. El capitalismo se incardina en el Estado, el conservadurismo pega un giro político para intentar integrar a cierta parte del Trabajo en el sistema con el reconocimiento de algunos derechos ("Caballeros, o hacemos algo con los obreros locos estos o el chiringuito se nos va a tomar por culo").
3-De finales del s.XIX a la II GM: racionalización de la organización del modelo laboral (fordismo, taylorismo). Imperialismo como "fase avanzada del capitalismo". En la segunda mitad de esta fase, la conflictividad del Trabajo se intensifica y el capitalismo ve que eso de reconocer derechos parece que ya no tira, hay que sacar la
ultima ratio capitalismi: el pistolerismo, y ya a taco, la guerra. ("Caballeros, las leyes parece que no funcionan y estos obreros zumbados no atienden a razones, no se conforman con dos mendrugos de pan al día. Back to the old school: dispárenles. Y si el sistema no lo permite, pues lo cambiamos a uno facha to níkel y nos liamos a una guerra contra el vecino").
4- Desde el final de la II GM a finales del s.XX: la investigación científica se incorpora al proceso económico, el neocolonialismo se reparte el mundo, el modelo financiero se dispara. Al Trabajo se le integra mediante el modelo keynesiano.
En la actualidad vivimos en un quinto modelo de mundialización: el Capital se coordina por primera vez a nivel global, aunque aún pervive la competición entre sus miembros. El keynesianismo deja de ser necesario y el modelo laboral empieza a desregularse a pasos agigantados. Se incorpora al propio obrero en su proceso de explotación (esto me parece que hace referencia a todo el tema de evaluación de resultados, sistemas de incentivos y participaciones en empresas, etc).
Para Piqueras el movimiento obrero ha perdido la perspectiva global e histórica y se ha centrado en el "ahora y aquí", perdiendo combatividad y efectividad. También ha disminuido su capacidad de generar conciencia con la universalización de la ideología de "clase media". Los conflictos se van delimitando y atribuyendo a otras causas, de esa forma consiguiendo que sean "frentes limitados" (y por tanto más fácilmente contenibles). Así, la combatividad se canaliza mediante plataformas monotemáticas, ONG's, campañas que buscan solucionar una sola causa... Multiculturalismo™ incluido. En esta fase, sale un rapero fracasado de Tabacalera que no ve que si hay peña de X color de piel que vive como el puto culo es por una cuestión del desigual reparto de medios materiales y oportunidades de realización laboral, una cuestión social y económica. No, él piensa que es por una cuestión en concreto y sólo por eso, ¡porque él es de X color! ¡Hay una conspiración! ¡Y él quiere ser un rapero de éxito joder! Si él fuese un rapero de éxito y el PP llevase como candidato vencedor de las elecciones a un señor cuyo color de piel coincidiese con el suyo, ya estaría contento y se dedicaría a vivir la dolce vita.
Piqueras piensa que ya no hay forma de ir provocando salidas a los procesos de crisis de final de las ondas largas, porque se han ido "trasladando" las condiciones de depresión económica a nuevos ámbitos geográficos, pero es que ya no quedan ámbitos sin tocar. Al incorporarse el Segundo Mundo, se deprimen salarios, precios y perspectivas de ganancia. Con lo cual lo que se produjo fue una financiarización de la economía ("¿no hay pasta? No se preocupe, pille un crédito"), que como es ficticia, tenía que petar.
Finaliza diciendo que hay tres condiciones que favorecen el antagonismo actualmente:
1- El agotamiento progresivo de los recursos materiales.
2- La reducción de la mano de obra a ser proletarizada, ya no quedan nuevas capas rurales que ir incorporando masivamente para presionar a la baja los salarios.
3- La mundialización permite la comunicación de sectores geográficos hasta ahora desconectados entre sí, comparación de condiciones, coordinación.
Para él, la única salida es reconstruir un proyecto de alternativa social y económico al capitalismo, lo cual pasa por la creación/generación de conciencia en el ámbito del Trabajo.