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Mayte Gómez, de la Asociación Nacer en Casa, fundada en 1988, no está de acuerdo. "Desconozco las causas últimas por las que Caroline Lowell ha fallecido. No sé si tenía alguna patología previa, cómo fue su asistencia, pero lo que sí sé es que nunca se cuenta cuando la mujer muere en el hospital, como ha sucedido aquí recientemente en Sevilla con dos madres".
Mayte defiende que lleva "21 años asistiendo a partos en el hogar y que su asociación realiza unos 500 alumbramientos domiciliarios al año y nunca se ha muerto ninguna madre. Lo que sí está claro es que tiene que tener un buen estado de salud; no tener patologías como diabetes, anemia... que el bebé esté en posición normal, que el embarazo no sea gemelar... Nosotras llevamos el material necesario para asistir en caso de emergencia y si surge una complicación llamamos a la ambulancia".
Sus argumentos no convencen a todos. De hecho las sociedades de Ginecología y Obstetricia de EEUU y Australia desaconsejan el parto en casa, mientras que el Colegio de expertos británico sí lo apoya. La Sociedad Española de Ginecólogos y Obstetras tampoco fomenta el alumbramiento en casa. En Cataluña, la comisión de comadronas del Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona (COIB) cuenta con una guía consensuada sobre cómo actuar en la asistencia del parto domiciliario. Y ante todo reconoce que para poder dar a luz en casa la mujer debe ser de bajo riesgo.
Deberian morir todas.